Es confuso,
en medio de la felicidad total también emergen dudas.
¿Es absolutamente necesario que los demás interfieran?
¿Es absoluto?
No quiero responder tan pronto;
si de mí dependiera, haría pedazos todo vínculo ajeno
que acercara agrios karmas a la calma que tanto me ha costado conseguir.
A veces, navegar;
a veces, hacer que duela hasta sangrar.
No estoy triste,
no me malinterpreten.
Posiblemente nunca antes haya tenido días más felices,
como diseñados por mí mismo.
¿Cuál es el siguiente paso?
¿En qué me tendré esta vez que obedecer?
Si cedo precipitadamente a la rabia misteriosa
que aparece dentro de mi cuerpo,
perderé la oportunidad de hacer crecer este momento
en un mejor momento.
—Messieral
MercyVille Crest, 16 de enero de 2,025






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