Todo habrá sido nada,
un rastro se habrá desvanecido;
guardarán silencio procurando mis palabras
y, a lo mejor, una disculpa sin sentido.
Y no habrá en mi memoria
figura alguna de un rostro conocido;
lucirá poética la justicia
del que, sin querer, tanto ha vivido.
Lo que quede será la tonada
de una canción secreta que nadie ha conocido,
una verdad que me haga sonreír, enfado en la mirada,
el amuleto de un poema que a mis manos habré cosido.
Y se olvidará la sangre de mis filias,
el gran amante olvidará aquel frío
que le recorría por dentro con cada conquista;
el cantante habrá olvidado el estribillo…
Todo habrá sido nada,
un astro se habrá enmudecido;
guardarán silencio procurando aquella rabia
que yacerá en un nuevo y renovado sonido;
que tendrá las notas de la luz con que se funden pocas almas.
—Messieral
MercyVille Crest, 24 de febrero de 2,025






Deja un comentario