En este poema, Messieral presenta una pieza gótica, cargada de crítica y simbolismo oscuro. Un escenario sangrante donde nace la violencia disfrazada de arte.
Montaste tu propio escenario,
jugaste las cartas marcadas;
hiciste violentos tus labios,
creaste las palmas macabras.
Y ahora mismo te prohíben cantar,
nadie puede prohibir algo que nace de forma natural.
Admítelo, de ti vino el mal,
los has creado a tu imagen y semejanza,
les enseñaste a normalizar
incluso la matanza.
Montaste tu propio escenario,
jugaste las cartas prefabricadas;
hiciste violentos tus labios,
fraguaste las palmas macabras.
—Messieral
MercyVille Crest, 22 de abril de 2,025
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