Obluminare es el nombre que recibe esta colección ideada por Messieral, de aperturas íntimas, umbrales oscuros encendidos por la necesidad de recordar lo esencial: que toda luz auténtica requiere primero descender. Aquí se compilan momentos de transmutación, donde el cuerpo deja de ser refugio y la sombra se vuelve herida fértil. No se trata de iluminar el mundo, sino de arder para sí, desde adentro, desde el borde mismo del abismo.
Cada entrada es una declaración de supervivencia estética. Una suerte de sigilo grabado a fuego lento.


Tu cuerpo a resguardo de mi alma. Por un tiempo dejó de ser seguro habitar mi cuerpo, la debilidad se hizo presente y en un instante dejé de ser yo mismo. El miedo no es más que el temor irresponsable e incomprensible a la muerte; fui puesto a prueba. Hoy recupero mi alma que permaneció oculta en tu interior, en tu latido y recovecos. Ha vuelto a arder el brillo.

Respiro,
vuelvo a fundirme con la luz;
insisto,
un mudra posee a mis manos
y aunque luzca incomprensible,
el miedo desaparece, la luz persiste.

—Messieral «Qui Obscurat ut iluminet»
MercyVille Crest 4 de junio de 2,025


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