Despierta ahora mismo,
es este el momento y este el principio,
el final y el único abismo;
siente el frío batir la estatura de los árboles
que magnifican el paisaje hermoso de tu calma,
recorre conmigo los sutiles parajes
de la conciencia ahora que nos consagra.
Te perdí una mañana de enero y aún sueño
con el regreso del sabor de tu alma en llamas;
sé que sigues en alguna parte sin los herrajes
fastidiosos de la ausencia adheridos a tus plantas.
Hoy es ayer y es mañana,
hoy tu sexo acaecido en mi boca
y la tarde noche de mi muerte liviana;
hoy es ayer y es mañana,
mi sexo engrandecido en tu faena luminaria
y la tarde noche de mi retorno al alma.
Despierta ahora mismo,
es este el momento y este el infinito,
el final y el único compromiso;
siente el frío latir en la tibieza de la carne
que nos resguarda de los años insignificantes
y del más aterrorizante de todos los castigos.
Hoy es ayer y es mañana,
hoy tu sexo amanecido en mi gloria
y la tarde noche de mi suerte restaurada.
—Messieral
MercyVille Crest 21 de enero de 2,026






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