Cita a Ciegas

Puedes hacer
lo que tú quieras,
todo aquello
que consideres peor.

Mi cita a ciegas es
con el demonio
y ante eso
no hay nada que temer.

Pero no olvides mi mirada,
esta mirada que es
la de un hombre
al que el mundo le falla.

No olvides mi mirada,
esta mirada que es
la de un hombre
al que tú y el mundo le dañan.

Pero no hay nada que lamentar
tú no sabes lo que es amor,
tú no sabes lo que es amar
por eso recurres al sabotaje
como viento a favor de tu paralaje.

Pero no hay nada que lamentar
tú no conoces el miedo,
tú no sabes lo que es extrañar
por eso te atreves a retar a la suerte
con un nuevo acto de mala intención.

Porque el miedo tiene los ojos del diablo
en las órbitas de su constelación
y muerde la piel de una forma eternamente cruel.

Y tiene el dolor unos gélidos llantos
que sabe como derramar sobre tu piel,
y sobre la fe; e incluso sobre tus años.

Pero ya no tengo miedo
cuando todos me abandonan
y la muerte ronda mi hogar;
tampoco ante el silencio
o el grito hijo de puta
de la soledad que comienza a desangrar.

Así que no olvides
mis ojos
que son los de un hombre
al que el mundo le daña.

Mis ojos que son
los de un hombre
al que tú y el mundo le fallan.

Mi cita a ciegas
es con el dolor que causa la muerte
y ante ello es posible que a nadie interese.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 5 de enero de 2,017

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