#WritingChallenge | Día # 11

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La conocí en cuarto bachillerato, era una de las alumnas nuevas de aquel ciclo escolar; al principio no tuvo mayor contacto conmigo, en realidad nos juntábamos con personas distintas. Sé que en esta entrada pude hablar de alguna persona muy importante de mi actualidad, pero he preferido contarles una historia que me ocurrió hace ya varios años, de como una persona para mí se convirtió en una de las más importantes de mi vida con sólo conocerla durante dos años.

Tengo tantas anécdotas con ella que llevar un orden cronológico me resultaría complicado porque honestamente no recuerdo con total exactitud el orden de cada cosa, sin embargo, intentaré ser lo más preciso que pueda.

Para comenzar debo decir que ella era una de esas típicas personas que mucha gente supuestamente acepta en su entorno, pero que a sus espaldas hablaban muy mal de ella, hacían chistes con respecto a ella de los que ni se enteraba.

Cierto día en una celebración estudiantil que implicó ordenar una cantidad excepcional de pizzas y cuyo objetivo era compartir una pizza por cada dos alumnos de 36 que éramos en aquel ciclo; ella me propuso que compartiéramos los dos, yo era el tipo de persona que se llevaba bien con todo mundo, aparentemente, con algunas personas por amistad verdadera y cariño, y con otras por gracia divina. En fin, en aquel tiempo había una muchacha que me gustaba mucho y que yo le gustaba mucho a ella, pero habíamos tenido una discusión, una muy tonta discusión el día anterior, por lo que ese día acepté compartir con mi amiga sin esperar hacerlo con la chica que me gustaba.

Me la pasé increíble con Luisa, que a estas alturas de la entrada ya se me hace justo llamarla por su nombre. Hablamos de muchas cosas, a veces teníamos conversaciones en inglés para que nadie más supiéramos de lo que estábamos hablando realmente, teníamos una afinidad intelectual exquisita, un tema nos llevaba a otro y ese otro a otro, y podía hablar con ella de demasiados temas y temáticas, nuestras conversaciones eran ese tipo de conversaciones que no se pueden tener con la mayoría de personas, porque no entenderían.

En mi colegio yo era uno de los artistas a nivel de canto y de literatura más destacado, pero también uno de los más destacados deportistas; tuvimos un encuentro de fútbol brutal y lo perdimos increíblemente, anoté cinco veces y luego por la inercia de una jugada me herí la rodilla que comenzó a sangrar exageradamente y el entrenador no quiso dejarme jugar más, terminamos perdiendo por un marcador de 7 a 6. Por lo que al siguiente entrenamiento decidimos ponerle todo el corazón, no queríamos volver a perder y menos así de manera tan humillante, yo le puse tanto corazón que terminé con el tobillo derecho dislocado… Con ello, mis siguientes encuentros y permanencia en la selección del colegio, ah y mi semana santa se fueron al carajo. Un yeso tan insoportable me acompañó en el mes de abril de aquel año. Una de las personas que más se preocupaba por mí, por intentar mantenerme en calma, que no me estuviera excediendo yendo de un lugar a otro con las muletas, que no apoyara el pie dañado en el piso, fue justamente Luisa; era tanto así que en ocasiones perdía por completo sus recreos para quedarse hablando o bromeando conmigo, con el fin de que yo no me lastimara aún más.

La vida da cuatro vueltas a favor y cinco en contra de nosotros, más cuando somos buenas personas, al volver del descanso de semana santa ella volvió con muletas y con un esguince de primer grado en el tobillo derecho… Mi primera reacción fue de sorpresa, yo acababa de dejar el yeso, volviendo a mi vida normal y ella comenzaba el suplicio que representa tener un daño similar; como yo no estaba aún recuperado del todo y aún tenía que utilizar un inmovilizador se nos hizo muy gracioso crear nuestro propio grupo de “Lisiados Anónimos” hahaha y fue así hasta que ambos estuvimos totalmente sanos y libres de peligro.

Ella era una persona muy inteligente, muy desconfiada, con grandes talentos y a la vez muy cariñosa. Cantaba en una banda de rock de su iglesia, siempre permaneció en el cuarto lugar del cuadro de honor de nuestra clase. Fui la primera persona a quien le contó algunos detalles lindos y otros trágicos de su vida, yo tiendo a asociar todo y a veces cuando alguien me cuenta algo de sí yo asocio esa historia con la persona y me invento alguna broma para sacarle una sonrisa a futuro pero con ella no era igual así que siempre me mantuve cauto.

En cierta ocasión fui a participar a un festival de poesía y literalmente me robaron el primer lugar, por lo que volví decepcionado de la vida al colegio; en otra ocasión también terminé una relación con una persona con la que estaba saliendo; en ambas ocasiones fui un dramático y le advertí a Luisa que en un buen tiempo no iba a estar bien, ambas veces me respondió que ella no iba a dejarme estar mal por mucho tiempo. Lo cual hasta el día de hoy valoro de una forma muy linda.

Ese día que volví del festival de poesía decepcionado, ella me escribió una pequeña carta que hasta el día de hoy es la más hermosa que me han dado, la más importante; y eso que han habido muchas importantes luego de aquella. En ella me hacía saber que estaba orgullosa de mí y que me tenía muchísimo cariño, las palabras que utilizó fueron estupendas, porque ella en el ámbito sentimental no era muy dada a las demostraciones.

Hicimos un viaje también de parte del colegio al parque de diversiones más exótico, hasta esos tiempos, de mi país, durante el viaje cada quien era libre de andar con las personas que quisiera, teníamos un punto de encuentro a la hora de salida y todo estaba listo. En algún momento dejamos de andar con las personas que andábamos y resultábamos yendo juntos a todas partes. Vivimos uno de los momentos más tierno del mundo aquel día, en un momento nos agradecimos por el tiempo en el que nos habíamos escuchado, apoyado, etc. Y nos dimos un abrazo que es uno de los que más extraño de toda mi vida. Fue un momento emotivo, de esos que raras veces ocurren, muy espontáneo y singular.

El tiempo fue pasando, la vida, justo antes de terminar el último año de bachillerato ella comenzó a tomar distancia de todos, incluso de mí, yo siempre intentaba estar en contacto con ella pero poco a poco se fue perdiendo. Lo último que supe de ella es que se graduó con honores como Ingeniera Química, que falleció su padre, pero no he vuelto a verla, no hemos vuelto a hablar, la busqué muchísimas veces pero no supe más de ella y tampoco nadie de los que estudiamos con ella aquellos dos años.

Quisiera volverla a encontrar y decirle que ahora quien se siente orgulloso de ella soy yo, que le quiero y que es la mejor amiga que tuve…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de septiembre de 2,018

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