Sentir Mejor

Un sonido exquisito
es el de la revolución,
el que inicia en el centro
de cualquier corazón.

Un pincel sostenido
por la mano de un escritor
y la noche provocativa
al vaivén del amor.

Es cuestión de uno mismo,
una fotografía a color,
sin esperar que del cielo
nos llueva la solución.

Para qué molestar a tus dioses,
para qué molestar a tus dios,
tu grandeza es tan grande
como grande es tu emoción,
sueña y lucha sin mancha,
guarda en el fondo toda inacción,
cuida el paso del niño
que aún late alejado de la involución.

Limpia tu cara y tu llanto,
que aún respiras azul,
no tengas miedo, no tanto,
y empieza el cambio en tu interior.

No es cuestión de suerte,
no es cuestión de azar,
que lo seguro es la muerte
para recomenzar…

Y el alivio vendrá
para todo dolor,
no es injusta la vida
si aún te late la voz,
si aún se mueven tus pies,
si aún recuerdas el canto
de una nana bonita y te brota ilusión.

No te canses de todo
sin antes resistir,
a ser sólo una especie de humano
que se olvidó de vivir.

Amor se llama siempre
la solución a la herida,
no es posible que el día
se recuerde sin irse el sol
y en la noche infinita
brindarás tu calor
a otra risa bonita
que te haga sentir mejor.

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17/08/2016

Siempre está presente el latido del fuego en esos momentos, en los que algo en tu interior palpita haciéndote saber que estás aquí para realizar cosas imposibles, cosas incluso mucho más grandes…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 14/06/2016

 

Te he Aprendido de Memoria

Te he aprendido de memoria,
tu piel es como la mía y viceversa,
te he aprendido de memoria y sé
cómo excitar tu corazón con un roce,
un secreto, un beso, un porqué.

Te he aprendido de memoria
y te hago el amor en un braile infinito,
sé la dirección exacta de cada lunar en tu cuerpo,
la manera en la que encaja cada parte de ti
tendida, silente, verticalmente sobre la cama…

Me sé de memoria tus nudillos y tus formas de gemir,
el aroma inmediato de tu aliento enamorado,
el pulso de tu sangre corriendo por tu interior
y el canto de tu sexo palpitante al unir.

Te he aprendido de memoria y no te sé olvidar,
cada avenida de tu piel transitaré hasta el final
y seré el Amo y Señor de tus muslos de guapa,
de tus pies que navegan sabanas, de tu risa y sonrisa,
de tu fiel hábito de conquistarme con tus ganas.

Desnuda te sé de memoria, incluso con las luces apagadas
y cada cambio de estación en tu cuerpo a mansalva…

Desnuda te conozco, como conoce
una hoguera a cada una de sus ascuas…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

Les Haremos el Amor

Estaban escondidos detrás del telón,
se amaban pero no necesitaban voz,
se conocieron una tarde de febrero y no,
no se olvidan ese primer beso bajo pasarela,
paso doble de ornamenta, finge el cielo una tormenta
y un volcán explosionando la ceniza de ciruelas.

Estaban cerca y se tomaron de la mano del amor,
se llenaban de besos las mañanas, daban gracias al sabor
de mil antorchas blanquecinas de uva verde y cielos mares,
entre malabares, de la calle de la amargura, vociferaban su alegría
de cerquita con un beso que no escuchaba nadie más.

Y un día él se sumergió en su propio interior,
allí en su corazón encontró un diente de león,
sopló tan fuerte y cada trozo que voló,
juró que volvería un día para fabricar la más hermosa flor.

Apretó el tallo sin flor y entre un libro de Metafísica lo guardó,
se llenó los bolsillos de Idealismo y también de Focault,
era tan contradictorio cada paso, pero se sentía amado,
era tan contradictorio su pasado, pero se sentía esperado.

Y ella volvió un día con una canción, aquí esta nuestra flor, escucha,
por cada trozo que voló, he escrito una nota en mi pentagrama
y es música que nadie podrá jamás escuchar, pero tú y yo
la vamos a cantar a diario, la vamos a llenar de llanto y de emoción,
no violaremos más las reglas, por esta vez, les haremos el amor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

En tu Nombre a Fuego y Carbón

Quizás ya lo sepas interpretar,
quizás ya me conozcas suficiente,
alto y detente, cariño,
que no necesito París para hacerte volar,
ni una Disneylandia de caramelos para hacerte soñar.

Yo no soy el aburrido príncipe azul
que no sabe arrancar bien un corsét
a muñecas terriblemente bellas como tú,
yo no soy el idiota que prefiere
un par de fotos tuyas sin la ropa, que la presencia de tu cuerpo,
dedicar a tus curvas el mejor de mis presentes perfectos,
de mis pronombres posesivos, a los que quiero anclarme,
no es capricho, es un lujo que ahora quiero darme.

Porque quizás lo recuerdes con frecuencia
y escuches mi voz hasta dormida,
quizás no me conozcas suficiente
y todo resultado de mi suma pueda sorprenderte,
porque no necesito Nueva York para nevarte la ilusión,
ni mil excusas para avanzar en tu nombre a fuego y carbón,
ni mil mentiras para calcinarme los miedo en tu nombre, mi amor.

Yo no soy el santo de la devoción de ninguna criaturita,
ni el que promete no tocar ante cualquier angustiada negativa,
porque estoy hecho de fuego y quemo, del corazón prerrogativa,
y un duende dueño de tus piernas, de tus melancolías
que se ha bebido a sorbos los gajitos de tu alma, de tus mandálas suicidas.

Vuela que al tomar mi mano, no vuelves a tocar el piso
y si te dejo caer, vengativo, te juro que por ti vuelvo,
vuela que al probar mi fuego, no vuelves al tonto desperdicio
y si te dejo con hambre, vengativo, te juro que será sin compromiso.

Traga un poco más, lava volcánica calcina tus errores de años negros,
siente en tu interior, este fuego que sólo yo tengo, años venideros
en los que olvidar cada mal puerto y marinero que no te llevó a ningún lugar,
que no, que no necesito más ciudades para hacerte despertar,
que hay un plan hermosamente maquinado para hacer explosionar
media vida y medios cielos en que no poder volar, un nafruagio infinito,
autoatentado aterrador y un misil escurridizo que no detecta tu oración.

Trata, trata un poco más, que se acaba el gris silencio
y te llueve mi alma entero entre tus piernas de algodón,
soy un diablo y no un tormento, un tormento y no un disfraz,
soy de todo lo más bello que pudiste saborear.

Traga y trata un poco más, que no voy a parar,
grita y vive como si al final encontraras tu lugar
pues si marcho a la deriva, no me pierdo y soy semilla,
del naciente y popular, canto infinito que se atreve a levantar
esa falda colorida de la princesa de obsidiana que yo quiero amar.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/05/2016