De la Razón y la Culpa

Abandona la magia aquellos paraísos
en los que hiciste cobijas con tus sonidos,
se escapa y no la detiene un cuerpo humano,
ni un suspiro, ni la evidente falta de consuelo.

Corre tan ágil como corre la violencia
por las armas intensas de mi ciudad,
como corre la albura de mi indolencia
por los labios abiertos de tu necesidad;
y nadie quiere tener la culpa de lo que la tiene,
un beso es perfecto cuando está lleno de información,
no es una cuestión de casualidad, tampoco de suerte;
un beso es perfecto cuando está vacío de desilusión
porque nadie quiere tener la razón de lo que la tiene…

®©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de junio de 2,017

Anuncios

Safir

Me inventaré el arte de la magia
para que mariposas eleven tus migajas,
haré del cielo un escenario para cantarte
casi susurrando, y a tu oído, cada tarde.

Recorreré despacio tu destino
para saber si estaré en él incluido,
me embriagaré tan pronto de tu miel
y ojalá que si te alejas sepas siempre que te amé.

Porque no conozco mejor morada
que la que habitan tus palabras,
no existe, en ningún sur, mejor nido
que ese monte a la vera de tu ombligo.

Si es verdad la de mi lengua
recostada entre los bordes de tus piernas,
será, entonces, cierto todo amor
y toda letra que amanezca pronto en tu primavera;
entenderán, a caso, los ríos que fluir
es un acto reflejo del que quiso vivir
adorando cada parte de su más bello safir…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 12 de febrero de 2,017

Como Quien Nombra a Su Esperanza

Va una gota de rocío
germinando en el cuerpo de la rosa,
como por arte de magia tranquila,
como un sendero siempre hermoso
para iluminar más de una vida.

Noctámbulos placeres
para dar paso a una sonrisa,
a una tarde de domingo en que te diga
a todos vientos que te ama como a nadie,
que por siempre serás su persona favorita.

Y entre el capricho doloroso de una nueva herida
buscará refugio entre tus brazos, en tus caricias,
como va la luna a descansar a tu ventana,
como un ave que por fin se ha liberado de su jaula.

Y la gota de rocío va impregnada de tu amor,
del contraste indómito apacible de tu aroma,
como va el lucero impregnado por la luz de su aurora,
que ha encontrado en el camino insospechado de la dicha.

Dirá te amo con la voz que tienen tus palabras
y sabrá vivir con la emoción que nutre el alma,
sentirá la vida y la mañana al ver tu cara;
tú el amor hecho persona en cada fibra de tu jaima
cuando te llame mamá, como quien nombra a su esperanza.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de octubre de 2,016

Insistir

Enamorado de ti, me caigo muy bien,
de tu radar impaciente y su vivir,
me late el corazón mucho más rojo
cada instante en que yo pienso en ti,
no hay colores que reconozca mi luz
si tú no quieres huir conmigo al sur.

Enamorado de ti, no tengo que temer,
de tus maneras de diosa princesa
y de tus huellas delimitando mi andar,
es un momento tan superficial
amar el atardecer cada vez que no estás.

Si el sol aparece tras cada noche
seguramente es para poder admirarte a ti,
si la luna toma su posición por las noches
quizás es porque espera tu secreto descubrir,
le he hablado tantas veces de tus caricias,
le he hablado tantas veces de tu mirar,
quizás aún no descifra la magia por la que te sé adorar.

Bésame y apaga el tiempo, el pasado y nuestro último adiós,
si esperaba un milagro, ese milagro fue mecer decantado
tu cuerpo pequeño y sublime esas noches antes de dormir,
es fácil saber por las piernas de quién uno quiere insistir…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 06/06/2016

Los Ríos de Palabras que Susurras cuando Besas

Terminar la noche así, abrazándote,
dando paso a los colores que hacen cielo en tu humedad,
quiero quedarme a vivir en lo que causan tus manos,
en los ríos de palabras que susurras cuando besas,
piel de canela suavizada con gotas de miel
una oportunidad me basta para saborearte
y comprender que las horas traen gotas de lealtad
si descanso entre tus brazos con una esperanza igual.

Empezar con cautela el último episodio de mi vida,
que en realidad será el primero si me amas tú,
ganarle la batalla a los demonios de infiernos consumidos
y llorar de felicidad, ser guardián de tu ciudad,
vivir tiene significado si me quieren tus pestañas,
pues tus ojos morenos y sinceros me protegerán,
de un recuerdo que extravió mi brújula una vez más.

Terminar la noche así, amándote,
iniciar el verso final, contemplándote
y no dejar que se pierda la magia,
conservar la llama intacta y soñar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

Algo Digno de Nunca Olvidar

En la magia de aquella habitación,
vi duendes sobijeando hadas,
a ellas les encantaba, los acariciaban,
vi orquídeas levantándose la falda,
la parte erótica de cada mantra
y un desván ideal para echarse a pensar,
a esperar a la chica más guapa aprontarse
a subir su cuerpo sobre el mío o llorar.

El caso es que se sacó la blusa con prudencia,
ante mis manos tibias suplicó piedad,
bebí cada promesa de su grandiosidad,
porque nunca haré esperar a una preciosidad,
porque no es de caballeros no estar a la altura
del deseo de una Diosa renacida en piel escultural.

Se abrazó a mi cuerpo como queriendo salvar su vida,
me llenó de besos, como nadie, nunca, antes o después,
me guiñó al oído y susurró a mi voz su leve crueldad,
si acaso te despiertas y ves que me he marchado, no te enfades,
guiñé a su sexo y susurré a su hermoso, clarividente, cuello,
si acaso pasas la noche en vela, preguntándote cómo es que no duermo,
no te preocupes, que no pienso desperdiciar cada minuto de esta noche
hasta que te haya convencido al menos a unas glorias más…

El caso es que aunque enamorarse, en esos casos, no está bien
salimos de palacio con un algo digno de nunca olvidar,
el chiste de las flores lo olvidé, signo zodiacal, talla de busto,
pantone de piel, apetito vaginal, todo eso cómo lo iba a olvidar,
lo he sustituido por honores a la patria, por la misma nacionalidad.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016

Con Tanto Sexo

Bajándote la tanga con los dientes
me ha recorrido un sentimiento diferente,
no veo sobre mi cama a una diosa,
pero sí a una mujer tan mentirosa.

Con los nudillos fijos en tu colchón,
sentí el roce del final a insatisfacción,
besé tu sexo y aquel no era tu sabor,
supongo que no quedará ileso
el infinito que soñamos tú y yo.

Comí tus pechos cómo yo lo sé hacer,
bebiste fuego tan intenso de mi piel,
a veces sé que tanto orgasmo no es que baste,
si la magia abandona el piso con las manos
entre los bolsillos sin decir nada y nace un desastre.

Pero qué vamos a hacer,
a mitad de este camino, ya no sé,
talvés tirar fuerte de las riendas
sin motivos, sin porqués,
quizás amor chatarra
hoy toque comer.

Y te haré el amor con tanto sexo
que no lo olvidarás mañana,
pero te aseguro, que no volverás
a ver sobre tu cama al mismo hombre desnudo.

Porque te haré el amor con tanto sexo
pero no será tuyo el recipiente del candor
que dentro de tu cuerpo hizo cielo
con tintes de infierno y te salvó.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 13/05/2016

Mi Instante de Calma

Manos sobre el roído rostro del tiempo,
una esperanza saborizada con besos,
el sobrante de los materiales de la creación
Dios los utilizó para darte la respiración.

Guarda mis secretos en lo más interno de tu voz,
que nadie sepa que te amo como te amo,
imagina los niveles de envidia disparados contra ti,
que nadie sepa la manera en la que te miro,
ni lo que me causa tenerte desnuda en mi cama,
que nadie se entere de nuestros incendios de magia.

Me gusta tu forma de andar, tu trapecio de migas de pan,
el solsticio impregnando la bendición de tus venas,
y la esdrújula en tu almohada cuando respiro en tu espalda.

No eres más hermosa, sólo porque no te da la gana,
pero a mis ojos, divina, cada día te haces más ara,
yo me quito el sombrero de rodillas si a caso usted pasa,
me sacudo el alma gastada si ocurres en mi instante de calma.

Me inspiras los versos más sensatos y educados,
me inspiras los actos más intensos de mi abecedario,
yo tengo una meta en la vida que lleva tu nombre
y doscientas razones de sobra para no dejar de amarte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/03/2016

Gracias por sus ojos y por estar,
también les invito a leer estos otros poemas:
Besos de Azafrán
Quinientas Nubes de Luto y Dos de Gris por si las Dudas…

Libídine Expertiz un Día de Muertos

Sucedió la tarde del día de muertos, a las cinco y doce minutos de la tarde. Ese día nos encontramos temprano en la mañana, me miró en el umbral de mi puerta, la tomé por la cintura y la atraje a mí…

–Hola doncella tienes las líneas de dientes con que quiero drogarme
y la lengua que quiero atestiguar-

Sonrío con las mejillas enrojecidas, tomó la base de mi cinturón y caminó dentro de mi casa con la mano ocupada, entró en mi habitación cual si fuere propietaria, se sacó las botas de cuero y el sombrero de negro dragón, las plumas de zafiro no eran nada comparados con sus cabellos de capricho. Aparcó en mi cama.

Me encantaba con su magia y con el iris en sus ojos tan negros, como los prefiero, esa tez blanca de albinas flores y el aroma inolvidable, más que elegante, de guerrera insumisa. Se llamaba más bonito que todas, diabulous in música era su favorita y me miraba con esa risa tan herida, con esas manos tan vacías, con esas ganas de llenarse de mí. Y la llené…

Besaba tan elegante, tan portentosa, tenía los labios sumidos en un encanto crepuscular y el movimiento de su beso era cadencia de serpentina sensualidad, su aura seguro era de rojo con acres visiones, no puedo negar que nunca pude jurar en su presencia cosa alguna, toda su imagen perfecta e imperfecta y su fríos cometas me llenaron la vida de mordaces tardes inmortales.

La desvestí como el expertiz en que me convirtió la vida intensa, de frente a su cuerpo desnudo supe que no hay nada más perfecto, ni pechos más exactos, ni caderas más extremas, que no hay droga más meticulosamente diseñada para los delirios de mis ganas.

-Mécete sobre mi cuerpo como si fueras la luna pendiendo de un hilo,
lo que sentirás entre tus piernas te hará olvidar por un rato el abismo-

La sostuve entre mis brazos por un buen tiempo y la pared resistió con cada golpe de cuerpos en ella, la intensidad fue más que fuego, era sortilegio maléfico de refulgente apetito. No saciados seguimos, continuamos, nos devoramos del centro a los extremos, nos besamos elegantemente y con la cadencia de una composición seráfica. Sudamos fortuna líquida y nos entregamos de manera tal, que no quedara apocalípsis en  agenda, nunca me llamaba por otro que no fuera el segundo de mis nombres. Sin duda, ella tenía un nombre más bonito que el de todas.

Conocía los prodigios de las estrellas, no le tenía miedo a la muerte y supo adaptarse a mi deseo, el sexo fue exquisito como un alimento extravagante en refectorio capricornio, se llenaba los labios de mí, me encendía con el roce a penas de las manos y su secreto lo he guardado en la cobija descorazonada de verdes neones medianeros…

En fin, lo que quería contar es que ese día, a las cinco y doce minutos de la tarde, aprendí lo que significa la palabra entelequía, cuando después del libídine, me leyó en la cama, me entalló su cara en la manga sin as de espadas…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/03/2016

Muchas gracias por leerme,
les invito a leer estas otras historias en ascuas:
Fruto Único
Gelassenheit
That beach which made us love us more…

 

Al pan, pan y albino vino

De tus rosas las espinas,
de tus piernas mis huellas
y sudor de luna acicalada,
llueven rojas estrellas
sobre la cama de yerba
que esta noche nos espera.

Ya no hay dragones hambrientos
con ganas de devorar tu pensamiento,
ya no hay hiedras adheridas a mi cuerpo,
se revuelcan en las aguas teñidas de cielo.

Doncella africana de beso albino,
altivo pan de reserva vinagrada,
sabor artístico de labios noches,
vino silente de pócima de clavel.

Sutura de candelabro al corazón,
mago constante galopando azul,
herida de vida susurrando labios,
una fuga constante de sueños erizos
y tu tertulia Sauvignon de diablo roto.

Doncella africana de beso albino,
pan consumido del sendero de avellana,
arte en la sangre y vino en la mirada,
pócima secreta de clavel, arte y magia.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 27/02/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Del Alma y La Piel…
Ser de ti…
Enigma y Tristeza
La Cima Más Alta

Yo escribo para usted…

Yo escribo para que usted me lea,
yo no sé si encuentre en mis letras
la sonrisa que le falta o algún tiro de gracia,
el dolor o la tranquilidad, quizás algo de magia.

Yo escribo para que usted me sienta,
para que se amarre a mis sentimientos
o para que me piense por un rato
y se lleve alguna frase que no olvide por un tiempo.

Yo escribo para que usted me tenga,
aunque sea muy escaso para entregarme del todo,
yo escribo para que usted me llore o se excite,
para que redoblen las voces de calma en su interior
o para que a sus recuerdos muy lejanos les nazca nueva voz.

Yo escribo para que sepa que cuenta conmigo,
que si necesita una mano yo se la doy, y mis letras,
que si todo va jodido, por aquí también pero compartimos.

Yo escribo para no olvidarme de usted,
para que usted no se olvide de mí
y si se olvida,
que me devuelva a su memoria,
en forma de sensación, un suspiro…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 25/02/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Del Alma y La Piel…
Ser de ti…
Enigma y Tristeza
La Cima Más Alta

 

Estos dos años de amor no se le parecen a nada, salvo a alguna aurora boreal que, al verla, hace sentir la magia del cosmos, o alguna palabra que se le desprendió a un ángel y que sólo hemos pronunciado los dos… Tu amor es la luna llena con dos de azúcar.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Citas
Ciudad de Guatemala 16/02/2016

De Magia y no de Momentos

Cuántas lágrimas cabían en tus ojos, cuántas estrellas en tu piel, sería posible deletrearte con el tinto en tu mesita de noche, con tu elegancia y desnudez temblando de incertidumbre.

Siempre fui tu igual con distinto sexo, siempre te miraba con los ojos de quien entiende, aunque no comprenda, siempre amainaba tu pena con remansos de mi voz. Te escuchaba abrazarte al veneno, te escurrías sobre tu toalla en tal magnitud que encantaba, me miraba al espejo y veía el deseo que pediste de niña, frente a las velas de aquella torta de rojas cerezas, de rotas promesas.

Tus besos no eran besos baratos, en cada uno de ellos te llevabas un trozo de mi vida, tu cuerpo no era un cuerpo insensato, dominaba la cadencia que dominan las diosas al bailar. Te escuchaba reír con soltura, me gustaban tus mejillas pausadas al recibirme, al besarme y consentirme. Te gustaba mi mal manejo de la frustración, te reías de mis desesperaciones y me abrazabas prometiéndome que todo estaría siempre jodido, me decías que para qué me iba a preocupar.

Me contaste todos tus secretos, conocí el sabor de tu placer y la herida más profunda de tu desastre, sabía con anticipación, qué medias cubrirían tus piernas la siguiente vez y la falda que me invitaría a tus piernas si es que, acaso, el amor se atrevía a anochecer.

Te gustaban mis canciones y te hiciste una pulsera con las cuerdas de mi guitarra, marcaste mis cuerdas vocales con tu verbo, me anclaste tus uñas en el cabello, para que no me atormentara ningún aguacero, me enseñaste que la vida está hecha de magia y no de momentos…

Me dejaste el mejor sabor de boca que podías, la vida nos cambió de posición, la vida se encargó de sumergir el área de fumadores de aquel restaurante de comida rápida (También porque entendí que fumar mata, sí, fumar sin ti, lo he dejado, supongo que tocaba seguir), la lluvia y la equis, las iniciales más importantes, el contenido del sol, la bitácora de subterfugios en los que se coge mejor, sin prisas.

Jugamos a la botella con la guadaña de la muerte, nos encerramos en una jaula que tenía jodida la puerta de salida, inventamos un nuevo abecedario para nunca repetir con nadie nuestras palabras irrepetibles, nos volvimos innombrables, reímos con la carcajada de púas y cuero, con los riffs más honestos. Te guardaste la llave del cautivo, de mi deleite hiciste costumbre, te guardaste mis labios, te los llevaste, me dejaste otros nuevos, inconexos a ti…

 

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/02/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
les invito también a leer:

Ella Tenía Miedo, Yo Arándanos.
Silente Acrobacia Perversa.
La Materia que Compone al Fuego.