Lo que siento por ti no durará toda la vida, no duró antes y tampoco lo hará después. Te engañaré, me quedaré a otros placeres aferrado y quizás, sólo quizás, algún otro día volveré.

Porque no siempre la pasión permanece intacta y tampoco el corazón; de vez en cuando viene bien perderse algunos detalles, algunos días y algunas frases.

De vez en cuando viene bien jugar a olvidarse el arte…

MESSIERAL



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Yo No Sé…

Yo no sé qué hago aquí,
yo no sé por qué sigo;
si yo no soy tan aburrido,
si estar quieto me hace ser un hombre deprimido. 

Yo no sé por qué estoy contigo,
yo no sé para qué sigo;
si yo busco algo divino
y no este sentimiento discontinuo. 

Si antes de llegar aquí
yo no estaba así de aburrido… 

Tus Seis Minutos de Erótica Libertad

Que desgracias tan ajenas a mi búsqueda  
me han llegado a ocurrir estando aquí,  
son tan pobres los vértices y tan ágil el vórtice  
que no sé cuánto tiempo llevo sin amar. 

Y desprende un hedor específico  
la carne de los sueños malvendidos. 

Y desprende un horror imprevisto  
la hora misma en que habremos de arrepentirnos… 

No hace falta decirte nada más,  
todo lo que no fue es mejor que todo lo que será;  
porque nadie entiende al genio, nadie al inmortal,  
lo que ven sus ojos es tan pequeño que no es en realidad. 

Me ha salvado tu llamada, tus seis minutos de sinceridad;  
porque tu amor prohibido tiene algo que no volveré a tener jamás  
y es por eso que yo sigo tras las huellas que dejan tus huellas en mi mar,  
tu amor es la ternura que, a esta maldita edad, no me otorga nadie más.  

Y desprende un amor específico  
tu forma de preguntar si sigo vivo,  
si lo disfruto, si aún no estoy vencido. 

Y desprende un deseo infinito  
la desnudez de tu cuerpo cohibido  
que aunque finja en otra historia  
sigue siendo siempre mío y de nadie más… 

Me ha salvado tu llamada, tus seis minutos de erótica libertad. 

Mi Error

No sé tolerar mi error
si me equivoco contigo,
si el daño se acerca a ti
y yo no lo evito.

No sé tolerar mis fallos
si con ellos perjudico
la calma de tus latidos
o la belleza de tu sonido.

No sé tolerar mi error
porque para eso no he nacido,
todo lo que siempre he querido
en ti lo encuentro, por ti respiro.

No sé tolerar mis fallos,
no sé fallarte y quedarme tranquilo…

Jugar a Ser Dios

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo  
y con evitar errar, porque el castigo  
para los débiles siempre es el duelo.  

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo 
y jugar un poco más con los versos  
que te evocan algo dulce y sincero;  
a mí me bastan los prohibidos besos,  
porque para qué he de tener tantos si están indefensos.  

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo;  
y olvidarme un poco más  
de la nueva subnormalidad;  
y olvidarme un poco más  
de todo cuanto está a punto de empezar. 

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí no me basta con saber que estoy muerto… 

Ascensión

Podría confesar, mirándote a los ojos,  
que aún me siento capaz de amarte;  
que, aunque hubo más amantes,  
les podría llegar a olvidar…  

Que, incluso, sería capaz de perdonarte  
aunque sea yo quien no pide tu perdón;  
será acaso algo muy malo no saber arrepentirme  
sabiendo que nuestros males no los he causado yo,  
que me vi solo y demasiado triste;  
que tuve que seguir tan seductores pasos con devoción. 

Podría confesar, desnudo entre tus manos,  
que aún me sé capaz de no dejarte;  
que aunque hubo más amantes  
les podría llegar a alejar… 

Que, incluso, sería capaz de sujetarte  
cuando tu fe se vea herida de razón;  
será acaso algo muy malo atarme a mis constantes  
sabiendo que mi venganza clausura sus desmanes hoy,  
que ya no me siento tan triste;  
que justamente ahora es cuando comienza la ascensión. 

A Doce Segundos de tu Aliento

A doce segundos de tu aliento  
queda un sendero clandestino  
del que sólo yo sé, en el que sólo yo confío. 

Y nos ocultamos del mundo si es caso imprevisto,  
pues al amanecer no quedaremos ni tú ni yo;  
ni los vestigios de este amor prohibido… 

A doce segundos de tu aliento  
siempre amaré este delito;  
del que sólo yo sé, en el que sólo yo confío. 

Y nos ocultamos del mundo si no falta un motivo,  
pues al amanecer no quedaremos ni tú ni yo;  
ni el rastro de nuestros pasos por el camino.

Domingo Seis

Veo su risa y puedo jurar que todo lo olvido,  
vuelve a ser ella y yo enloquezco de amor;  
quiero quedarme a vivir a su vera, en un sueño,  
quizás a recorrer con ternura su cuerpo con mi voz. 

Veo su risa y puedo jurar que todo lo olvido,  
vuelve a ser ella y yo enloquezco de amor… 

Y se diluyen de mis labios otros besos,  
se desdibujan de mi alma otras formas de amor;  
otras ternuras y otras palabras, otras madrugadas sin corazón. 

Y se diluyen de mis labios otros cuerpos,  
se desdibujan de mi alma otras formas de temblor; 
otras ternuras y otras palabras, otras madrugadas sin compasión… 

Veo su risa y puedo jurar que todo allí es mío,  
vuelve a ser ella y yo enloquezco de amor. 

Todo Aquello que Tanto Amo Hacer

Todo aquello que tanto amo hacer  
poco o nada tiene que ver con recibir algo a cambio,  
porque no espera de más y tampoco espera en vano.

Y se crece ante los miedos que yo suelo tener…  

Y se crece de frente a todo aquello que no fue.  

Todo aquello que tanto amo hacer  
poco o nada tiene que ver con admitir este cansancio,  
porque el latido aún no se ha frenado, aún no ha terminado.  

Y me crezco ante los miedos que debiera temer. 

Y me crezco de frente a todo aquello que ahora es. 

Todo aquello que tanto amo hacer  
poco o nada tiene que ver con no creer en los milagros,  
porque suelen ocurrirme en horas pares, cuando la marea en su letargo.