El Espíritu de la Lluvia

Sobre el candor de mi espina dorsal  
ha detonado el espíritu de la lluvia  
y me ha dejado inmóvil con su caricia;  
será que recuerda el amor que le tenía,  
será que no olvida mis labios en su herida… 

Será que aún me espera en aquel mirador de luna fría,  
será que aún me espera en su baile de rosa albina. 

Sobré el candor de mi espina dorsal  
ha detonado el espíritu de la lluvia  
y me ha dejado inmóvil con sus delicias. 

Tu Arenga

Tan sólo pedí que prometas  
no enamorarte tan pronto  
y de nuevo esta vez;  
si acaso decido llevarte de vinos  
a aquella ciudad que recuerdas muy bien.  

Tan sólo pedí que tu letra  
indeleble y rojiza  
no manche mi claroscura fe;  
no quiero quedarme contigo  
para siempre, ni ahora  
que todo marcha así de bien. 

Tan sólo pedí que prometas  
no desnudarte tan pronto  
y de nuevo esta vez;  
si acaso decido llevarte conmigo  
a aquella solemnidad que recuerdo muy bien. 

Tan sólo pedí que tu arenga  
incolora y marchita  
no dicte mi ley;  
no quiero quedarme contigo  
para siempre, ni ahora  
que todo es más de lo que fue… 

Años Abisales

Llámame por si acaso  
quiero volverte a besar,  
si acaso no fue un sueño  
haber descubierto tu mar. 

Llámame y no lo tomes personal,  
que aquellos besos fugaces  
jamás fueron algo más…  

No he descubierto un ocaso  
más hermoso para contemplar;  
pero tampoco me importa demasiado,  
tampoco me va a preocupar. 

Llámame por si quieres escucharme cantar,  
mis versos hablan por sí mismos  
y a mí se me han terminado las ganas de amar. 

Llámame y no te lo tomes personal,  
que aquellos años abisales  
jamás fueron un quizás. 

Después de Sanar

Qué acabará con nosotros
me solías preguntar
y yo sin saberlo del todo
prometí que no habría un final;
que todo vuelve a la vida,
que todo vuelve a comenzar,
que es necesaria la herida
solamente después de sanar.

Y afinado en su Sí bemol
mi corazón de hojalata
exclama amor;
como ahora exclaman las ciudades
el abandono de una voz.

Qué acabará con nosotros
me solías preguntar
y yo sin saberlo del todo
prometí que no habría un final…

Porque todo vuelve a la vida,
todo vuelve a comenzar;
y sólo es necesaria la herida
justamente después de sanar.

Toda la Música que Puedas Necesitar

No, esta noche no intentes besarme en la boca,
no ves que me sangra de tanto decir la verdad;
y tampoco vengas pidiéndome consejo o respuesta,
si ni siquiera mi nombre puedo ahora pronunciar.

No, esta noche no intentes besarme en la boca
porque aunque no sepa todas las cosas,
sé bien que sé un poco más que los demás…

Y sírvete de mis silencios toda la música que puedas necesitar;
no, yo no me olvido que te quiero, es sólo que no lo puedo recordar.

No, esta noche no intentes besarme en la boca,
no, esta noche no quieras enseñarme a esperar;
si te desnudas no quieras tirarme a la lona
que es demasiado pronto para el knock out.

Y sírvete de mis silencios toda la música que puedas necesitar;
no, yo no me olvido que te quiero, es sólo que no lo puedo recordar…

Los Breves Centímetros de tu Gravidez

Compagina tan bien
tu inocencia con mi piel,
mi pecado y tu manera de ver.

Compagina esta miel
agridulce y perfecta a las diez,
cuando te desnudan mis manos otra vez.

Compagina tan bien
tu inocencia con mi piel,
mi pecado y tu manera de ser…

Tanto que mi hogar es la tez
de los sueños que aprendí a querer;
mientras aprendía a recorrer
los breves centímetros de tu gravidez.

Tus Seis Minutos de Erótica Libertad

Que desgracias tan ajenas a mi búsqueda  
me han llegado a ocurrir estando aquí,  
son tan pobres los vértices y tan ágil el vórtice  
que no sé cuánto tiempo llevo sin amar. 

Y desprende un hedor específico  
la carne de los sueños malvendidos. 

Y desprende un horror imprevisto  
la hora misma en que habremos de arrepentirnos… 

No hace falta decirte nada más,  
todo lo que no fue es mejor que todo lo que será;  
porque nadie entiende al genio, nadie al inmortal,  
lo que ven sus ojos es tan pequeño que no es en realidad. 

Me ha salvado tu llamada, tus seis minutos de sinceridad;  
porque tu amor prohibido tiene algo que no volveré a tener jamás  
y es por eso que yo sigo tras las huellas que dejan tus huellas en mi mar,  
tu amor es la ternura que, a esta maldita edad, no me otorga nadie más.  

Y desprende un amor específico  
tu forma de preguntar si sigo vivo,  
si lo disfruto, si aún no estoy vencido. 

Y desprende un deseo infinito  
la desnudez de tu cuerpo cohibido  
que aunque finja en otra historia  
sigue siendo siempre mío y de nadie más… 

Me ha salvado tu llamada, tus seis minutos de erótica libertad. 

Mi Error

No sé tolerar mi error
si me equivoco contigo,
si el daño se acerca a ti
y yo no lo evito.

No sé tolerar mis fallos
si con ellos perjudico
la calma de tus latidos
o la belleza de tu sonido.

No sé tolerar mi error
porque para eso no he nacido,
todo lo que siempre he querido
en ti lo encuentro, por ti respiro.

No sé tolerar mis fallos,
no sé fallarte y quedarme tranquilo…

Jugar a Ser Dios

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo  
y con evitar errar, porque el castigo  
para los débiles siempre es el duelo.  

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo 
y jugar un poco más con los versos  
que te evocan algo dulce y sincero;  
a mí me bastan los prohibidos besos,  
porque para qué he de tener tantos si están indefensos.  

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí me basta con serlo;  
y olvidarme un poco más  
de la nueva subnormalidad;  
y olvidarme un poco más  
de todo cuanto está a punto de empezar. 

No me gusta jugar a ser Dios,  
a mí no me basta con saber que estoy muerto…