Serenata a la Luz del Amor

Una serenata bonita sólo para ti,
un canto de voz barítono que nace de mí,
unos besos de luz y un torrente de sal,
promesas desvanecidas por la realidad,
seis lunas con sabor a diciembre y su temporal,
un trocito de mar, un silente maullido de sirena
que se resiste a callar, que se resiste a flotar.

Dos colibríes se abrazan de frente,
no hay dudas, es lo que se siente,
yo quiero quedarme a vivir en tu risa,
hacer de tu vida mi cruel herida,
quedarme no porque quiero
sino porque, por más que lo intento,
no puedo escapar, no sé escapar
y aunque lo he deseado no te dejo de amar.

Pero también sé que nadie en el mundo me ama como tú,
que nadie es tan tonta como para herirme, sólo tú,
pero tienes tu gracia cuando te desnudas el alma
y perjuras que es la última vez, que serás la mejor de las damas,
si eres daga, igual, no habrá manera de saberlo si se va a desangrar.

Pero también sé que nadie en el mundo me ama como tú,
que nadie es tan lista como para hacerme feliz, sólo tú,
y aunque tienes desgracia en las pupilas que me miran así,
yo te juro que a ninguna le hice el amor como a ti,
otras fueron mejores que tú, pero yo quiero ser el mejor sólo aquí.

Bésame y escucha esta serenata a la luz del amor,
no tengo miedo de decir lo que siento como lo siento,
no tengo miedo de dejarme amar por la estampida
que supone saberme perdido en tus manos de niña,
tú no tengas miedo de dejarte arrancar toda vida
anterior, que lejos de mí te hizo ser desdichada,
porque quiero hacerte feliz y hacerte reír, dejarte la mecha encendida
y explosionarte el corazón con cada beso, con cada lunar de caricia…

Una serenata bonita sólo para ti,
un canto de voz barítono que nace de mí,
dos amantes que siempre, que antes, que hoy
y no quiero pensar que esto no te lo doy,
eres una abejita dorada, la belleza de una maravilla rajada,
dos gotitas de miel derramadas, en el abecedé perdí otra vez,
eres rama, raíz, un enjambre y cuarenta mil maneras de mejorarlas…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 05/06/2016

El Sonido Ártico de Moscú

Moscú, te juro,
no tiene el mismo sonido ártico
desde que te fuiste, no hay enigma,
tu llanto en la plaza de tu nueva ciudad,
es sólo un pretexto para no helarte al punto
de caer en mil pedazos deshecha de golpe…

Tú sabes los moldes que allí dejaste
y el porvenir rebosante de emblemas,
tú sabes los rotos que le has hecho a mi duda,
el manto de desgracia con que has cubierto mis ojos
y lo peor de todo es que te da igual, y vas paso a paso
deshojando la añadidura que la creación postergó en tu sangre,
no hay alma en este contraste, no estamos, ya no somos
y no fue el frío, ni las perfectas noches, fue tu voz…

Yo volví a mi continente, protegido por un contingente de lágrimas
que me aleja de toda humanidad, esta carta es para tu frío, para tu hielo,
para tu tacto que todo vuelve oro blanco, para tu tacto sin valor de enredo.

Lo único que me satisface es recordar aquel rinconcito de Moscú
en el que te hice el amor, tan apasionadamente, como una hoja
que vuelve del suelo a su rama,
tan fervientemente como un muerto
que vuelve del sueño eterno, a su cama…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar,
para leer más de mis poemas visita mi sección: Poesía

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