Horóscopos, Monedas y Reproches

Febril mi paso trastabillado,
he divisado el sideral sabor,
pero al despertar un árcangel hermoso
me engaña con adulaciones de abejorro,
hoy es un gran día para marcharse,
esta noche no habrá secretos que marchitar
y quizás, a ciegas hoy, nos toque contemplarles.

Te pido que nunca te olvides de este amor,
quizás el universo sea más grande que un sentimiento,
pero te juro que es tan real como cada espacio abierto,
vuelve a respirar donde no exista gravedad y salta tan alto
como no pudiste hacerlo en el centro de este gris atajo.

Duende hermoso alado por la gracia de un unicornio,
tu magia y tu canto deben resonar en el oleaje de mil soles,
llora si es que tienes que llorar, pero no tengas miedo,
las lunas menguantes siempre volverán, no reveles sus secretos.

Hoy es un gran día para agonizar,
esta noche no habrá poemas que ocultar
y quizás, a ciegas hoy, nos toque recordar.

Porque es tan bella la verdad nacida de tus ojos,
en tus labios pude ver la paz universal,
horóscopos, monedas y reproches, te juro que no bastarán,
vuelve al río de magentas imposibles, al púrpura irreal,
yo sé que de tu pecho se ha evaporado aquella nota triste,
quizás ya sea el momento de descansar, pero te juro por la paz,
que horóscopos, monedas y reproches, ya no lastimarán…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/05/2016

Beata y el Vaho Infernal

Beata veía la lluvia sangrar por la ventana,
se alzaba el espíritu con un té de mudanza,
tenía en el seno derecho el recuerdo de un beso
y en la planta de sus pies un camino secreto.

Beata lloraba en las tardes de junio,
lloraba tan fuerte que en su llanto gritaba,
le golpeaban el corazón como a una campana
de acero tan firme y tan vulnerable a galope en resonancia.

Tenía entre su cabello un cadáver dormido,
heridas a ella le nacían de un cuento prohibido,
la insatisfacción de vivir hizo lunas sin cielo
y muertas esferas el cóctel de su truco marchito.

La bestia le susurraba al oído terrores de miel,
un fauno comía por suerte en su misma sartén,
hace años que no escondía su aliento de tierra
ya no le temía a ese iracundo rumor de posguerra.

Beata le hizo el amor a la sucia apariencia
de un soldado marroquí tan anglosajón,
pero pidió un momento de libertad, se marchó,
inmarcesible su fuerza voraz y ocho nidos
de injusto vacío le hicieron volver al hogar.

Beata caía tan rápido a la vista del precipicio,
llevaba un rosario en la mano y el pecho encendido,
sabía que al final del abismo nacen alas y oblicuos,
que no se gime la ausencia sin anochecer cosidos
al vaho infernal que nos grita: Dejadme Tranquilo.

Llora solitaria un alma en pena,
aguarda, resguarda venas de comarca,
no mires abajo, no mires, no pierdas palabras,
no busques, no asomes, no urges bajo tu cama…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/05/2016

El Secreto de las Almendras y el Ébano

Una millonésima de segundo
y dos caminos se entrelazaron,
una mirada, un sonido, un minueto,
la taza de café en la mano ya humeando.

Borró la vida el empeño de la distancia,
a veces los corazones se abrazan con más fuerza
que todas las ganas sosegadas…

Y vino una estrella recién nacida
a hablarles de las bondades del alma,
del cielo infinito de posibilidades
que el amor abre a los corazones
que aman con el cuidado de antes,
haciéndolo perdurar ahora y más tarde,
con nieve escarlata y el sol del andén
que nunca y jamás querrá apagarse…

Una millonésima de segundo, se cruzan dos miradas,
si no es amor a primera vista, supongo, que es otra cosa,
una millonésima parte del corazón aún no convencida
se pone curiosa al ver que se acerca el alma gemela
y las aves de purpúreas alas adornan el cuento,
no miento, lo he visto y ahora yo sé que lo siento…

Borró la vida los imposibles con un beso,
con secretos de las almedras y del mismísimo ébano…

Y vino un silencio impecable a rozarles la cara,
un frío hermoso a rodearles el corazón y sus ramas,
me puede decir que ese frío es pura pasión, no puedo callarlo,
pero sí tú te acercas a mí, te juro, no me hace falta un milagro…

Te resumo una historia en tus labios de antorcha,
me arodillo ante tú respiración si ella no me abandona,
te regalo mi mejor amuleto si aprendes a guardar secretos
y le gritas al cielo con toda la boca al comernos el cuerpo,
que eliges mis rumbos para la eternidad de tus mejores recuerdos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 03/05/2016

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La Mia Bevanda Esotica

A estas alturas de mi ruta, no existen razones para seguir escondiendo tu historia, para guardarla tan profunda en el rellano de mis silencios. Ya no basta fantasear con tu cuerpo, y todo lo que te conforma, en otras figuras abyectas y mecánicas que me abruman.

Diciembre cuatro, un veinte y cero siete, luego de llenar de tanta complicidad nuestra historia telefónica, luego de sonreír, de las voces más sinceras, que sin ti no podría vivir, dónde has estado una semana entera, no he sabido de ti, me has abandonado o es que dejé de gustarte, nos encontramos. Luego de tanta novedad, de volar sobre las llamas del infinito al escuchar tu voz de cerca, luego de mojar el sendero travieso de tu encanto al escucharme nombrarte: mi bevanda esotica.

Esa tarde me prometiste que no mordías a menos de que te lo permitiera, el negro riguroso en tu vestimenta y nuestro deseo de música estridente nos llevó hasta tu casa, en la caminata a medias se fue la cajetilla de Kampfen Holland, de Olifant, que mi amiga me obsequió previo a mi cumpleaños, entre risas y hablar de su cedro, de hablar de lo emocionante que sería hacer el amor a orillas de un lago, me escuchaste atenta al contarte la historia del Ijsselmeer.

Llegamos a tu casa, una casa modestamente costosa, me llevaste a tu habitación, me conozco así que no quise sentarme en tu cama tan deprisa, me quedé de pie frente a tu ordenador mientras te veía recostarte sobre tu delfín de peluche, con un cuaderno entre las manos me hiciste varias preguntas, parecía un interrogatorio muy interesante así que accedí. Luego de bobas preguntas y de sentirme un poco exhausto de  tanto caminar por tu habitación, encestando la pelotita en el aro detrás de tu puerta, me senté con toda comodidad y confianza en tu escaso sofá, te vi caminar hacia mí, pero tu dirección cambió en el último instante, prometiste volver pronto, que no me impacientara. No pude cumplir y antes de que volvieras encendí otro luminoso, te esperé sentado en aquel sofá.

Volviste con aquella minifalda de látex que tanto extraño, la que no quisiste regalarme por su costo y valor, por tu promesa de no ponértela para nadie más, bevanda mentirosa. Estoy seguro de que muchas otras bocas se han abierto como la mía, por la sorpresa, frente a ella. Volviste presumiendo esas piernas perfectas y luengas, un corset adore me para ajustar y resaltar tu talla 36 double D, esa tarde aprendí de magosteens, mis favoritas de toda la vida…

Ese primer beso, nada tierno como el de las tontas historias de princesas, lo encendiste con metano y aerosoles incandescentes, mi fuego hizo la amalgama absoluta de sublimación contractual de higo y dedo citrón elevados al nirvana. Ese beso nos llevó al éxtasis en movimientos sórdidos y naturales. Fuiste la mejor y tus acrobacias necesarias acatando mis ordenes, labios seminales y calor de la hoguera, un truco nuevo para mi bevanda corruptible , otra pirueta y las cintas, los arneses y el amor a flor de indecencia…

Desdibujé toda tu ropa y aparqué mi sexo en tu interior, de tal manera que nunca lo olvidaras y fue nuestro secreto mientras guardábamos besos polizontes en las embarcaciones de nuestras historias. Fue tan breve el tiempo de ser tuyo, fue tan corto el tiempo de poseerte, unos meses antes del caos, pero suficiente para ganarle el tiempo a las quinientas veces de bagaje blanco y cromáticas caobas. Siempre de tarde la despedida, pero tan temprano el inicio al juego, madrugar y levantarse que hoy toca conocer todo lo que está prohibido en el cielo, dirigirme hacia tu casa y saber que me esperabas, con nuevas sorpresas o con total disposición para con lo que me viniera en gana, en fin, ya seguiré contando tu historia, por ahora está bien afirmar que nessuno lo fa come te, bevanda esotica…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

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Migaja de Luna

Vive, respira lo necesario,
nunca tomes de alimento lo vano,
corre con tus alas de posible
y sécate el alma con el dorso
inclemente y saturado de clavel.

Llueve con tranquilo aroma
de tierra mojada sobre mí,
que suave es tu risa, quimera profunda,
la que elevas del tacto a su sal,
cántame al oído el secreto mejor
guardado por tu lumbre de arroz.

Que yo estaré para cuidarte con mis brazos fuertes,
te sostendré cuando el peso de la vida sea constante,
perduraré en tu alma como un hilo que te ciñe a lo nacido
y en el velo que te cubra el cuerpo seré pacto de voz.

Migaja de luna hoy es tu verbo, y tus ojos claros de almidón,
que me muestran los secretos inocentes de un dragón
y de un hada que escaparon de las dudas, siendo fuertes,
siendo dignos, impregnados de gotitas de canción…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/03/2016

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