Por Buenos Aires y el Dolor…

Por enseñarme de tangos
y escuchar conmigo a Iván,
por quitarte la ropa y no los lunfardismos,
por el paseo de las cinco menos veintidós,
por saber lo bien que sabes cuando el vino
te hace frente con su lengua jalaife y su mordisco.

Camuñe, te juro que a diario recuerdo tu sonrisa,
no sé cómo pretendes que te olvide, no prometo nada,
pero cuando creo que lo logro siempre resulta que es cinco de septiembre
y me hecho a llorar sin lagrimear, con honores y fernet del malasangre.

Colifato aún por tus piernas, esas highways tan perfectas,
aún me jugaría la vida a los tiros, desde los once pasos, por vos,
y torrar en el sitio baldío, impetuoso y solitario de tu corazón,
pero ya no volteaste la vista hacia mí, fue definitivo y te aplaudo,
dar ese primer paso en dirección contraria a quien te escribe,
es posible que no haya sido tan desacertado…

Por tu sonrisa de diosa y ese cuerpo a cincel,
por los soles de madrugada y las lunas de los lunes,
por aquel paseo en la Plaza de Mayo y el beso,
por los sobrinos de los viernes y su mal de muelas,
por las noches en los telos, por tu aroma de quinoto,
por atar y ser atado, por ladrar y ser ladrado,
por tus verdes y tus rotos, por tu mano y tu portazo,
por el resto de mi vida y tu colchón, por tu huida y aflicción…

Siempre Gracias. Gracias Siempre.

Por Buenos Aires y el dolor…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

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Talvés es Para Siempre en la Ciudad

Un guiño y cuenta hasta tres,
que sírveme una copa,
me pasas ese barril después,
cometas de neón,
astucia citadina,
no me deja, no me olvida,
pues le gusta mi canción.

Y se calla la boca cuando se la como a besos,
me desmaya el corazón, boca a boca  en aluviones,
tú y yo somos dos canallas, que bonita minifalda,
se me notan en los dientes los amores, no te enojes,
brinda otra vez conmigo, no nos pueden engañar,
tú y yo somos de ciudad y el mundo nuestro bar…

Así que ven, cincuenta pasos a la vez,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
en el portal de la casa de tu madre, gritándote a mil voces:
¡Eres la chica de ciudad más guapa que besé!

Así que ven, ochenta y nueve besos, un porqué,
desbócate conmigo, que esto es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes me iré,
me verás, alguna vez, salir en televisión esbozando una sonrisa leve
cuando algún idiota me pregunte por mi amor.

Y volverás a callarte la boca aunque no esté cerca,
me guardarás un faro de ciudad, veinte pasos en la Catedral,
dos millas de reproches y veinticuatro soles para Navidad.

Llévame en la pulsera que te hiciste
con las cuerdas rotas de mi guitarra, en Alcatraz,
muérdeme los labios una ante-trigésima penúltima vez,
que esto podría no ser para siempre,
podría no dejarlo todo por tu imagen,
podría cansarme del desastre de los autos,
de malos funcionarios y personas conformistas…

Así que ven, doscientas treinta y nueve lunas por volver,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre,
podría dejarte atrás para que no te alcance la ruleta de la muerte,
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
frente al bullicio de tu enjambre, haciéndome un sitio,
gritándote a mil voces: ¡Eres la chica de ciudad más guapa que adoré!

Así que ven, quinientas nueve vidas y un vagón de tren,
cuatro antorchas de palizas, una monja que es infiel,
desbócate conmigo, el mundo enloquece y talvés es para siempre,
cuando menos te lo esperes te habré tomado de la mano, invitándote a venir,
supongo que alguien debe responder a las preguntas tontas, en mi lugar,
y quien mejor que la chica de ciudad, más guapa, que siempre me hizo volar…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

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No Me Hace Falta Perdonarte

Quiero desnudarte de sombras
y observar fijamente tus ojos de cielo,
olvidar el dolor en tu sonrisa,
si es posible olvidar esta mala espina.

Acurrucarme a tu vera, sentir tu canción,
esa que nace en el centro de tu corazón…

Y llover toda angustia desde el centro de mi vida,
cerrar los ojos y reprochar a golpes contra el alma
pero sin hacerte más daño con mis palabras, eso no sirve de nada,
sólo intento matar al recuerdo de lo que fuiste ayer
y el daño irreversible que no te importó cometer.

Cariño, a mí la vida me enseñó a no perdonar…

He de abrir mis ventanas a la promesa de tu amor,
de un nuevo sentimiento, de un nuevo color,
sonreír si sonríes, aguantar toda la presión
del desprecio y sus ganas por salir a mi escena,
pedirle a los vientos del sur que lo desvanezcan…

Dejar que se eclipse esa parte que odio, que un día fuiste,
quedarme con esta mejor versión de ti,
a veces las segundas partes son mejores
sólo si dejas de verlas con ojos de ayer,
a veces me muero de ganas por volverte a sentir
y no puedo, me cuesta, algo nuevo debemos construir.

Dame lo mejor de ti y si dices que darías todo por mí,
ya no quiero que lo digas, simplemente hazlo,
este es el momento, quiero ver de qué estás hecha,
no te angusties por pedirme perdón, yo no puedo perdonarte,
no aprendí y aunque lo intente, resultaría una amorfa y tonta inconstante.

Que a mí no me da la gana perdonarte,
pero tengo las ganas puestas en amarte,
amar de ti esa esencia que no me puedes negar,
amar de ti lo que has prometido llegando a jurar,
si fallas todo estará perdido para siempre,
si aciertas todo estará resuelto para dos,
para nosotros, para el amor y su emoción.

Ojitos de noche, a mí no me da la gana perdonarte,
pero, todavía, tengo las ganas puestas en amarte…

Me sigues o te quedas,
elige tú…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 08/04/2016

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La Blanca más Morena que Besé

Es la blanca más morena que besé,
tenía buenas intenciones, buena suerte,
un rêve bizarre entre sus hermosas manos
y yo todo se lo quise cumplir, quise hacerla feliz.

Tenía la boquita siempre dispuesta a sonreír,
un corazón mecánico que repetitivo vibraba,
su sístole era una  canción de esperanza
y su diástole la promesa de nunca faltar junto a mí.

Le gustaba preguntar oportunamente, se interesaba,
lloraba al ver películas románticas, yo soñaba,
me abrazaba mientras dormía junto a mí, no soltaba,
quería fundir su vida con la mía, yo impaciente me enamoraba.

Le dolía el dolor de otras personas,
yo no lo entendía, me contaba historias,
me buscaba los labios en las madrugadas
y encontraba mis caricias a su cuerpo imantadas.

Nos amamos y llovimos sobre el mundo,
la historia no terminó, cuestión de rumbos,
pero es feliz, me lo han dicho y lo sé,
yo soy un tipo normal que ya no bebe,
que trata de ser feliz y ya no teme…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 26/02/2016

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Yo Escribo Para Usted
Ser de ti…
Enigma y Tristeza
La Cima Más Alta

Siempre Más…

Te miro chiquitita
desnuda sobre la cama,
leyéndome palabras
que sólo suenan bonitas en tu boca.

Te miro preocupada,
la vida trae trampa y maña,
como traemos tú y yo
saliva y alma de muy cerquita.

Eres el sentido de mi vida,
el refugio de mis angustias,
tú tienes el don de hacerme sentir
invencible ante lo que pueda ocurrir.

Eres los besos y el amor
que quiero saborear a diario,
una manta de caricias dulces
diseñadas exclusivas para mi piel.

Te amo, sin miedos, te amo,
con todo mi esqueleto de triunfos,
con todo mi cielo de fracasos.

Te amo y no hay tarde más bella
que la que arde en tu mirada y en tus cejas,
eres el mejor verso que me nombra,
eres todo y siempre más…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 16/12/2015

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Del Alma y La Piel…
Ser de ti…
Enigma y Tristeza
La Cima Más Alta

Ese Amor Incivilizado que Tanto Esperabas, Soy Yo…

Ese rojo intenso de la constelación de la que vengo no es casualidad y mi intensidad ahora está en donde debe, en ti. No hay otro lugar, no hay otro hogar para mí. Eres la luz clara del astro más brillante en el universo, esa que predestinada para mí llegó a iluminarme, a marcarme el camino correcto, luego de haberme perdido por mano propia tantos años.

 

Hay dentro mío un rebelde, inconforme con las costumbres obsoletas, enardecido y vivo para con lo extraordinario, y sí, yo fui el que se partió de risa cuando el sacerdote dijo que Jesús nunca se hubiera atrevido a posar una mano sobre la piel de la Magdalena, con malas intenciones, porque jamás he creído que el amor y el sexo consciente sean una mala intención. Sí, yo partí el retrovisor de la patrulla de policía, de antebrazo como copiloto de aquella motocicleta roja, luego de su intento de mordida y extorsión, y sí, yo  me enamoré de ti hace muchísimos años, y a la distancia te hice mía. Sí, yo continué gustando de ti, sí, me importó muy poco quien estuviera a tu lado, porque en realidad tu dueño siempre he sido yo. Y la dueña de mis atenciones, de mi lucha infinita, de mis cursilerías, de mi pensamiento, de mis ganas y emociones más profundas siempre has sido tú.
 
El concepto que tienes de mí, es más amplio, incluso, que el que yo podría tener de mí, eso me reta a ser cada día y cada momento mejor para ti, nunca voy a dejar de ser lo que en esencia soy, este terco e incansable Luis Eduardo que te adora obsesivamente, tanto que tras diez años llegó a tu puerta vestido de extranjero, tal como lo prometió y perjuró, para quedarse por siempre contigo, para reclamarte como suya y sólo suya. Decidido e inconforme con la mediocridad, quiero que seas la princesa rebelde que se escape conmigo, a como dé lugar, vamos a ser libres, vamos a estar juntos, en nuestro propio universo y constelación, esa exclusiva para este amor valiente, reservada para nosotros, para ti y para mí, para nadie más.
 
Voy a luchar codo a codo y alma a alma contigo, eres mi razón y causa, sé que el resto de mi vida no lo quiero compartir con nadie más que contigo, sé que eres la mujer a quien quiero amar, seducir, enamorar, conquistar y cautivar a diario por el resto de mis horas infinitas. 
 
Quiero vivir contigo y no sólo vivir en un espacio físico, sino hacer del universo entero nuestro hogar, todo nos pertenece, tanta grandeza sólo puede pertenecer a un amor así de inmenso como el nuestro, cada ventisca, cada gota de rocío, cada estrella nacida en el cielo y cada ciudad del mundo son sólo decoraciones para que vivamos este amor, inmensamente, intenso como nos plazca.
 
 -Las cosas no tienen que ser como todo el mundo dice que son-
 
No somos amantes de promesas rotas e inconclusas, somos amantes de pactos tangibles, de amor real y natural, de libertad conquistada con valor y corazones fortalecidos.
 
Eres todas las canciones que me erizan la piel, eres cada paisaje que resalto con mi mirada fija en él, eres cada mar en el que quiero adentrarme, cada verano y cada nota futura nacida de mis manos, mi mente y mi voz. Eres cada letra de mi poesía, cada rabieta de mi rebeldía, cada sonrisa insumisa de mi viveza, mi sol de las cinco, y la brisa fresca, todo, el alma, el sentido, cada sentido, cada poro de estrella, cada cabello de luna, uno a uno los ojos del tiempo, mi tiempo…
 
Cada nudillo de mis manos, toda la fuerza de mis brazos, toda desembocadura de mi valentía, el infinito de ébano en mis ojos, mi culto secreto a lo extremo, mi devoción a la lluvia a destiempo, a lo inesperado, a las curvas peligrosas y a derrapar… Todo, todo, en tu cuerpecito e inocencia, todo, eres para mí. Todo cuanto necesito y requiero para ser feliz y libre por completo.
 
Y todo eso que no imaginaste nunca querer tanto contigo, eso soy, todo eso que sobre pasa las barreras de cualquier cosa que pudiste desear exclusivamente para ti, eso soy, ese amor incivilizado que tanto esperabas, soy yo…
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 10/01/2016

Hacerte el Amor

Hacerte el amor es tener
una rosa delicada entre mis manos,
es un paisaje favorito de mis ojos,
es un suspiro que no se apaga.

Es crear un boceto ideal con los óleos del infinito,
es cruzar entre tus piernas como ave pasajera que se queda,
que disfruta del sabor armónico del amor y se alimenta.

Hacerte el amor es fuego de estrella
y roce cometa de manos que se prefieren,
es borrar todo rastro de venenos polizontes,
es escarbar la tierra en busca de agua y hallarla.

Que me he sembrado por siempre
en el centro de tus besos, de tu piel,
que he hecho de tu alma hogar,
de tu cuerpo trinchera, de tu mar, más…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
San Miguel, El Salvador 06/11/2015

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les invito a leer estos otros poemas:
Juntos Navegar
Lucero Incierto de Mar
Postales

Juntos Navegar

Llévame lejos, toma estas manos
que tanto te han hecho sentir,
mira el pasado que lejos arde,
cada vez se hace más pequeño
y está dejando de respirar…

Come despacio de la nube
de azúcar que te regalé,
hay una distancia importante
entre lo que amas y lo que anhelas,
yo amo que estés cerca y anhelo que no acabe.

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