El Silencio que Hay que Soportar

Soledad, caída atemporal de una lágrima,
necesidad, toda la transitoria calamidad…

Y tú…

Vas con el viento sin mirarme más.

Y yo…

Aún con ganas de huir de tu mano princesa de cristal.

Soledad, cada átomo herido de una lágrima,
complicidad, con todo el silencio que hay que soportar…

Y tú…

Vas como el viento sin mirarme más.

Y yo…

Aún con ganas de poder escapar…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de marzo de 2,017

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Tarde de Julio en Aerosol

Yo le hice el amor a tu diciembre,
tú el mío mejor con toda tu albura,
me gusta pensar que esto es algo
que ninguno de los dos, hasta el momento, ha olvidado.

Te vi caminar por la plaza,
esta tarde de julio en aerosol,
te vi presumir esa sombra descalza
que alguna vez dejó sus huellas marcadas
y sus verdades, a mi colchón, tatuadas.

Será que enloquecimos totalmente,
qué haces tú caminando al otro lado de mi acera,
si aún conservo estas manos para protegerte
y el frío en el alma que tan sólo tú abrigabas.

Me viste tranquilo pero tan solo,
esta tarde de julio en aerosol,
sonreíste al reconocer el acierto
que ambos dejamos al lado del mundo,
resignados a vivir en silencio,
pero que aún nos late firme en el centro del corazón…

Y es que está a un cruce de cebra el amor,
no importa si pasaron los años y los errores,
al ver tus ojos he entendido tu significado
y tú al verme has comprendido que tu significado sigo siendo yo…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 17/07/2016


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Clemencia In Vitro y Rosario de Sueños

A ti te gustaban los pseudo poetas,
esos que riman corazón con canción
y canción con pasión, falsos astronautas,
imbéciles sociales y gaznápiros a todas horas.

No querías quedarte a dormir junto a mí,
desnuda y sin inhibiciones, a la luz del jazmín.

No querías venir a pasear por calles lluviosas,
por tempestades de un regalo verdadero y caro,
no querías llorar de felicidad, sí de heridas.

Y si tanto te gustaba sufrir para qué fui a curarte,
para qué fui a traerte a los fondos de un abismo
que no era mío, que era tuyo y no partía invicto.

Para qué te di una vida, un porqué,
para qué un escenario elegante,
sexo expertiz, amor verdadero,
clemencia in vitro y rosario de sueños.

Para qué te salvé si estando conmigo
aún perseguías ansiosa la pena,
para qué prometer domingos repetidos,
si siempre fueron aburridos, porque eran otros,
y no este que te escribe, el cerebro desintegrado.

Y ahora en un tateti que no lleva a ningún lugar,
me hace sentir tan aburrido, tan solo y quiero regresar
al tiempo en el que no te conocía para tener el favor
de la tempestad y elegir distinto infierno, uno que al menos,
proveyera un poco de calor, un poco de sudor…

Pero eso imposible, al menos puedo decir
que quien ya no disfruta de compartir
la cama contigo, ahora, soy yo…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 29/06/2016

Doce mil no me olvides, suéñame tú…

Pasé bajo tu balcón, no es usual que una chica,
con el sabor de tus labios, se fije en mí cuando camino,
porque parezco tan distraído, tan ensimismado y frío,
porque parezco solo y sin principio, solo y precipicio.

Pero ahí estaban tus ojos observándome los pasos
y en tu camino pintaba, ya, un trazo de color romántico,
un clarinero de azules ramas y algunas noches a la luz de lo incierto.

Me llevaste a los pasillos de tu cuerpo, me ganaste con besos de tu tierra,
las historias más bellas las contaban tus cicatrices por las que viajé,
un minúsculo defecto en tu forma de mentir y dos besos al aire para mí,
un jardín de premura, cuatro años de sombras por ocho de felicidad
y es así, como gasto la vida amándo tu sombra particular, tu hermosura,
tus terribles ataques de celos, tu mala costumbre y tus mejillas de pan.

Me llevaste de la mano hasta el cansancio, te inundaste con sal de mi mirada
y recuerdo, muy bien recuerdo, ese verso secreto con tu letra en mi comenzar,
un regalo de amor para un ciego, un te voy a amar para siempre en un alma,
cinco formas distintas de volverse mar y dos suspiros de niño agotado con ganas de más.

Así eres tú, así soy yo, mis pasos por delante de tu balcón, mi tacto en tu caricia,
una veintena de ideas para hacerte más feliz, doce mil no me olvides, suéñame tú,
un debate por la izquierda o la derecha del colchón y un mágico mundo de dos en tu voz.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/04/2016