Para un martes de diciembre
una cena a la luz de tu mirada,
que es prudente y mesa reservada
para el amor que, otra vez, nos crece…
¿Dónde estuve caminando yo sin ti?,
cada calle me gritaba con su rabia «Infeliz»,
nada pudo estar hermoso, si tú no estabas aquí,
y lo sé porque en tu ausencia, a mí mismo, me perdí.
Pero el tiempo te devuelve a ese lugar,
al centro de tus sentimientos, al hogar,
cuando estás tan perdido que no sabes
si ese que habla eres tú o es una trampa.
Y en realidad no estuve vivo en tu ausencia,
cada martes se detuvo, como aquel tiempo, en mi garganta;
mi cuerpo se movía por inercia en soledad,
sólo pertenezco a tus labios que me saben curar…
Así que acércate más, dime la verdad,
dime si la canción que ahora te sabes
la aprendiste para hacerme despertar…
©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 6 de diciembre de 2,016

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