…Pero a las veintidós horas
del amor sobre tu cuerpo,
vi mi vida derrumbándose
al saber que esto no era un sueño;
ni siquiera la pesadilla
de tener que alejarme
para convertirte en mi recuerdo.
No repetí tu nombre
ni una sola vez hasta hoy,
pero siempre te recuerdo
como recuerdo que respiro
y que estar a salvo no es lo mismo
sin estarlo tan cercano a tu calor.
Yo no sé si me recuerdes
y para ser sincero no me importa;
pero ojalá que si lo haces no sea de esta forma
en la que yo recuerdo cada espacio de tu aroma;
porque arde tanto en el pecho y en el alma
que no deseo, ni un segundo, que tú sufras lo que yo…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 3 de agosto de 2,018

Replica a saragrafias Cancelar la respuesta