A cuatro minutos de dejar de amarte, un inquieto milagro aleteaba por el centro del éxtasis hermoso de mi honestidad; para cuando las agujas del reloj habían recorrido el espacio suficiente no volví a verte, ni a saber de ti jamás… Espero que ahora entiendas lo que para mí ha sido todo este tiempo, toda esta pérdida de tiempo.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de agosto de 2,018

Deja un comentario