Cerrar mi cielo,
todo este cielo
para retener
tus ojos bellos
en el antídoto
que precisa mi cuerpo;
para escapar del tormento
que deja el veneno de lo incierto.
Abrir mi idea
descubrirte cierta,
besar tus buenas maneras
y el latir de tu pecho siempre cerca.
Dejarte entrar y ser uno mismo
por si la guerra comienza a avanzar;
dejarte entrar y ser un sólo latido
ante la amenaza de caducidad;
y que el amor tenga a bien repetirnos
todas las líneas que hay que adjuntar
a las postales de amor infinito
que bajo la almohada te voy a dejar…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de septiembre de 2,018






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