No me has visto
y me deslizo
lentamente por tu cuerpo
como parte del delirio
que instalé entre tus caminos,
que aunque no acariciados
son posibles de hacer míos.
No me has visto
y me deslizo
lentamente por tu ombligo
como parte del crujido
que causé a tu destino…
Y sólo quiero
que no lo pienses tanto,
el corazón que siga intacto
mientras provoca nuestro encuentro.
Porque a veces el pecado
crea fácilmente lo sagrado
y lo que no estaba planeado
siempre mejores escenarios…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de septiembre de 2,018






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