Que placer tan grande
esconde reconocerse
y admitir que toda esta carne
que a nuestra alma envuelve
jamás ha sido suficiente.
Y que placer tan grande es liberarse
de los falsos miedos y de las falsas tardes
en las que fingimos con cada una de nuestras falanges
ser algo que no somos, ser algo tan lejano a lo importante.
Que placer tan grande
es disfrutar el viaje
sin el innecesario equipaje
de mentirse y engañarse.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de noviembre de 2,018


Replica a Pippo Bunorrotri Cancelar la respuesta