Intentabas caer en mi red
pero sin morder mi anzuelo;
intentabas salvar tu ley
pero concediendo tregua a mis deseos.
Y ahora estamos aquí
sin creer del todo lo que vemos,
sintiendo que en el fin,
de nuestros días, aún nos adoraremos.
A veces aún intentas
sacarme de tu vida como si pudieras;
a veces yo pierdo las riendas
y mis letras por ir persiguiendo tus piernas.
Y aún así dudamos un poco
de los posibles milagros
que nos ocurren a diario,
cuando me pierdo en tus ojos
y tú respiras mi nombre tan lento
que se graba en lo más profundo de tu amor…
Intentabas caer en mi red
pero sin morder tu anzuelo;
yo intentaba no ver amanecer
y ahora todo el tiempo te quiero.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de noviembre de 2,018







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