La primera vez
que te desperté
con dulce amor
supe que el sol

brilla constante
y suficiente
como el color
de tu emoción;

y guardé la voz
por disimulo.
Enamorarse
de tu constante

es de lo mejor
muere el terror,
si adorarte
es que me salves…

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Ciudad de Guatemala 11 de diciembre de 2,018

 

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