Todos mis poemas y todas mis canciones están gritando tu nombre, mil veces sobre mis párpados tuyos, sobre mi sexo y mi dolor testarudo.

Amarte, en la distancia de lo que obvias, es un castigo en sí mismo y verte luchar con todas tus fuerzas por encima de mi ausencia el más triste suicidio que presencio.

Nos quedamos tan solos, tú creyendo que la compañía repentina es el amor; yo creyendo que el amor siempre fuiste tú y que ahora lo pierdo…


©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 24 de enero de 2,019

Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas