Sin rencores y sin dolor, no hay nada que temer. Ahora entiendo tu miedo, ahora entiendo tu inmadura forma de amar. Crece, sé feliz y cuando quieras vuelve… Pero si entonces no me encuentras, no te imagines algo personal, tan sólo continué con mi vida y con mi andar.
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Ciudad de Guatemala 19 de febrero de 2,019

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