No siempre tengo la razón,
la verdad es que casi nunca.
Pero cuando te elegí de corazón
no me cabe la menor duda
de que acerté por convicción.
No siempre tengo la razón,
la verdad es que casi nunca.
Pero cuando te besé sin compasión
no hubo tiempo para excusas
y me entregué a tu ilusión…
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Ciudad de Guatemala 1 de marzo de 2,019

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