Escribirte una canción
y verte con atención al bailar
fueron mis formas más exactas
de compartirte mi emoción.
No estaba seguro de nada,
tan sólo me latía un corazón;
no sabía invocarte con abracadabras,
no sabía perderte después de tan dulce ilusión.
No lloraste en la noche de instantes
repercutidos con cruda inacción,
no lloraste de pena sobre los mares
en los que mi voz ya no te alcanzó.
Pero si hay una historia de amor
que merezca la pena y el corazón,
esa es la nuestra, es nuestro candor
que no se rinde a la vera de un sueño que no se cumplió…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 21 de marzo de 2,019

Deja un comentario