Mi cuerpo,
cansado de tanto luchar,
aún insinúa a tu abrazo
el malabarismo correcto
para conseguirme invocar.
Yo que no quiero navegar
otras olas que las de tu cintura;
yo que no quiero notar
otra ausencia que la de tu acrobacia;
podría llegar a jurar
que en tu preciosa elegancia
todavía se eterniza mi vida al amainar.
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de marzo de 2,019

Deja un comentario