Esta noche tengo esa misma sensación, la de hace algunos años. Me encontraba entonces en una habitación pequeña de un hotel barato a la espera de poder ver a mi amor.
Y comenzó a invadirme la frustración, comencé a desesperarme al notar lo lento que corren los segundos.
Hoy me siento como entonces… Desdichado, transparente y malherido…
Porque ese amor en realidad nunca existió pero el horror siempre ha estado conmigo…
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Ciudad de Guatemala 7 de abril de 2,019






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