A las horas que enumeramos al recordarnos, no les hace falta cordura ni cielo; ni textura ni infierno. Cómo podríamos ahora negarnos un beso, cómo podríamos ahora negarnos a un nuevo secreto…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de abril de 2,019


Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas