Comienza a hacerse más breve
la marea soberana,
comienza a cansarse de puentes
la aurora emancipada;
y desde esta ciudad rupestre
te pienso con indecencia,
te siento con el celeste
que tanto extraño de tu mirada.
Siempre preferí los ojos oscuros en mis amantes,
siempre adoré la claridad de tus palabras;
exceptué toda regla y toda norma entre tus valles,
cual indulgencia temerosa de lo que sigue y de la nada.
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Ciudad de Guatemala 18 de abril de 2,019

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