Aquel fue un inmenso verano en el que los días se llamaban casi igual,
ella sonreía con elocuencia soñando con ser grande en Japón…
No recuerdo exactamente la forma más particular
que tenía de mecer su mano sobre sobre las cuerdas de almidón.
– Un día, a donde sea que veas, me verás
y quizás no me recuerdes pero sí a mi canción.
Grande en Japón
—
1–2 minutos
to read
«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral






Deja un comentario