Demoiselle no quería querer,
se situaba en el borde del tiempo
para actuar a su dulce merced,
cual si fuese eterno aquel trago;
y cada sorbo le obligaba a caer,
y cada sorbo le hundía los años;
yo la veía en bares sin ley
para no dejar de creer en sus manos
y una vez hecho el amor y el querer
nos volvimos a fuerza más cercanos…

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Ciudad de Guatemala 4 de febrero de 2,019



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