Las Historias que un Día Odiaremos no Poder Recordar


Mis manos
ya no te sujetan,
mi ruina
es pecado mortal;
quería besarte los labios
y el cielo volver a encontrar.

Pero estabas atenta a la vida,
distraída en otro lugar,
como lienzo de carta suicida,
como agónica piel de ciudad.

Y ya no deseaste mi saliva
invadiendo la tuya al final,
ni yo quise sostener tu caída,
ni con mi cuerpo volverte a salvar;
así terminan las historias que un día
odiaremos no poder recordar.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 22 de noviembre de 2,018


Suscríbete a la Newsletter de Messieral

Esta obra está viva y en construcción. Al suscribirte, te sumas a quienes me acompañan en el viaje de mi obra en proceso: «Habitante».
Suscríbete a la newsletter y recibe en tu correo nuevas entradas, actualizaciones y momentos únicos del universo de Messieral.

Únete a otros 2.544 suscriptores


Comentarios

Deja un comentario