Extender nuevamente las manos
hacia el más puro de los infinitos
y recibir todos los prodigios;
que eran sólo míos desde el principio.
Extender las manos y entregarme a los instintos
más básicos de este acto de estar vivo.
Dejar de perder el tiempo,
ser y estar ahora que respiro.
Dejar de odiar lo imprevisto,
ser y estar ahora que vas conmigo.
Y que dos mil veinte
sea un grato amigo
al que jamás me obligue a olvidar,
al que siempre esté muy agradecido.
Dos Mil Veinte
Poema escrito por Messieral el día 8 de enero del año 2,020.
«Extender nuevamente las manos hacia el más puro de los infinitos y recibir todos los prodigios que eran sólo míos desde el principio».






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