En tu llanura sabía seguro
que el manto estrepitoso del vicio
era una búsqueda poco casual,
tan impar, tan absoluta;
como una cigarra sobre el borde
de una lágrima de guitarra.
Y fue la ciencia de tu roce
toda la vida iracunda que me protegía;
y fue la historia de tus noches
mi causa encontrada al darla por perdida.
En tu llanura sabía seguro
que el manto estrepitoso de la rima
era una búsqueda magistral,
tan fugaz, tan impoluta…






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