Intentaba sanar
su pecado original;
yo le enseñé a pecar
sin nada que fingir,
sin nada que guardar…
Y fuimos el más adorable de los caos,
en el centro de un infierno de luminol;
nuestra evidencia no nos exhibió a los daños
que nos hicimos al ocultarnos del sol.
Intentaba sanar
su pecado singular;
yo le enseñé a pecar,
sin nada que cohibir,
sin nada que ocultar.
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