Éramos tan jóvenes que nada dolía,
todo nos parecía inhóspito e irreal;
no nos escondíamos de la mediocridad,
el peligro simple era un mapa conceptual.

Éramos tan jóvenes que tan sólo sucedía
lo que nos importaba, dulcemente, en realidad;
nos nos afligíamos por la necesidad,
excepto si se trataba de besarnos un poco más.

Éramos tan jóvenes que nada dolía,
todo nos parecía explícito y sexual;
nos nos escondíamos de la casualidad,
el peligro intenso era un dulce descansar.

MESSIERAL



Anuncios

Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas