Quería ser ermitaño y las personas a mi alrededor no lo sabían, quería ser poderoso, inteligente y que nadie supiera lo que dentro mío acontecía…

Quería ser ermitaño y no seguir el ejemplo de nadie, quedarme a solas con mi música y mi poesía; jugar a ser el dios más importante de un cementerio de versos suicidas.

Quería ser ermitaño y nadie me creía.

MESSIERAL



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