Un Segismundo acorralado por los muros de tu deseo, un anticuerpo insatisfecho en la batalla ante el candor…
Un Segismundo arropado por los muros de tu deseo, un ingobernable y verdadero verso de temblor.
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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral
Un Segismundo acorralado por los muros de tu deseo, un anticuerpo insatisfecho en la batalla ante el candor…
Un Segismundo arropado por los muros de tu deseo, un ingobernable y verdadero verso de temblor.
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