Lluvia rimaba tan bien en mis manos,
Lluvia me obedecía;
era la mixtura correcta de lo insano
con la ambrosía…

Lluvia rimaba tan bien en mi cuerpo,
Lluvia además me quería;
era una explosión de espejos con diferente sexo,
con su pasión me entretenía.

Lluvia besaba mis pasos, los de su amo,
y yo tiernamente le protegía;
fuimos la mixtura correcta de lo sobrehumano
con la poesía.

Lluvia me entendía
y yo dulcemente le quería;
lluvia sólo fue mía
y yo no hallé jamás en la vida
más hermosa herejía…

Nueva Guatemala de la Asunción 4 de octubre de 2,020
MESSIERAL

Una respuesta a «Lluvia»

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