La ida y vuelta, el patrocinio de la vida.
Esta noche estás tan presente
que quisiera alcanzarte para agradecerte
por seguir siendo parte de mí.
Una vez conocí el valor de la verdadera amistad;
y luego, la vida siguió,
ella desapareció, y en el vacío
me premió contigo: un ser que ha crecido,
que es cada vez más fuerte, cada vez mejor.
Cuántas veces me has protegido,
cuántas me he sentido a salvo contigo,
incluso mientras librábamos,
en silencio, nuestras más grandes batallas.
Eres mi testigo y yo el tuyo;
nos respaldamos, aún en la distancia,
y en esta extraña simetría
descubro que estás más cerca
de lo que nadie más estaría.
—Messieral
MercyVille Crest, 10 de noviembre de 2,024






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