Imagina dos cuerpos celestes
frente a frente,
miradas fijas en los ojos del otro.
Dos estrellas en colisión,
y el vacío entre ellas se encendió.

Su órbita dirige al borde
de un abismo de calor y frío.
No distingo tanto nerviosismo,
tanta inseguridad
en la trayectoria que intentas diseñar:
un baile de sílabas cautivas
en un roce que no llegaba.

Caos cósmico:
no debería encontrar mis manos
temblando de deseo,
un deseo que no buscaba,
pero que admito merecía encontrar.

—Messieral
MercyVille Crest, 24 de noviembre de 2,024


¡Estoy de vuelta y me encantaría que me acompañes en mis redes sociales, da clic a tu preferida!




Deja un comentario

Últimas Entradas

Entradas más Vistas