El Umbral de las Caras Silentes #VMHHH24

El Umbral de las Caras Silentes, relato de horror escrito por Messieral

[Breve relato de horror escrito con motivo de mi participación en ¡Ho, ho, horror! de Val Medina. La palabra disparadora de hoy es: Umbral. Deseo que horrorizados lo disfruten…]


El médico deslizó el bisturí con una precisión hipnótica, abriendo la piel del abdomen de Lydia como si se tratara de un regalo prohibido. Ella no se quejaba; no podía. Los músculos de su mandíbula estaban paralizados por algo que no era anestesia, sino el más puro terror. A su alrededor, el quirófano parecía vibrar, no por el ruido de las máquinas, sino porque las paredes mismas se movían, exudando un sudor oscuro que caía en gotas pesadas sobre el suelo.

Cuando el corte estuvo hecho, el médico retrocedió, dejando que la abertura respirara como si tuviera vida propia. Dentro de Lydia, donde debería haber órganos, había algo que pulsaba, algo que no era carne ni sangre: eran caras… ¡Caras humanas! Cientos de ellas, fusionadas en un entramado de tejidos palpitantes, como si su interior hubiera sido reemplazado por un coro de almas atrapadas. Los ojos se abrían y cerraban, y las bocas se movían sin emitir ningún sonido, pero Lydia podía sentirlas. Cada una de ellas gritaba dentro de su mente, fragmentos de vidas y memorias de muertes que no le pertenecían.

—Es hermoso, ¿no? —susurró el médico, contemplando sus guantes, ahora transparentes por la viscosidad que cubría sus manos, y dirigiéndose a Lydia con admiración—. Un auténtico portal, un umbral hacia todo lo que no podemos llegar a comprender.

Lydia quiso responder, pero su garganta se desgarró en un jadeo húmedo. Algo se movía en su interior, algo que no eran las caras. Una lengua negra y viscosa emergió de la abertura, buscando el aire como un recién nacido que toma su primer aliento. Era seguido por extremidades delgadas, que se desplegaban con la gracia de una araña saliendo de su escondite. El médico no se movió; sonreía, no ocultaba su excitación…

—Lo has traído al mundo —dijo, mientras la criatura completaba su escape, dejando el cuerpo de Lydia totalmente vacío, colapsado en un amasijo de carne y huesos. Lydia vio, con ojos que ya no eran suyos, como el ser se alzaba en toda su magnitud, una figura retorcida de proporciones imposibles, y sintió una última emoción: no miedo, sino una curiosidad insana, como si su mente no pudiera evitar maravillarse ante lo grotesco.

En aquel momento las caras silentes dentro de su cuerpo comenzaron a reír… Lo habían conseguido.


—Messieral
MercyVille Crest, 2 de diciembre de 2,024

4 respuestas a “El Umbral de las Caras Silentes #VMHHH24”

  1. Muy interesante 👍🏼👍🏼

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    1. Muchas gracias, cada día habrá un nuevo relato hasta que llegue navidad. Saludos!

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  2. Extraño, mítico y mágico. El relato es un cuento redondo y de final inesperado.

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    1. Muchas gracias, saludos!

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