Bailabas lado a lado, haciendo juicio del suelo oscuro,
reías llevando entre ojos claveles de rojos frutos;
alevosía en tu canto, en tu manera de hablar, y yo
siguiendo el trazo de tus pies al volar…
Amarres de un corsé Sauvignon,
efervescencia de tanino en tu beso Merlot;
con tu cuerpo afinabas mi vida, mi voz,
con tu fuego Malbec, un instante atroz
en esa noche en que cesó tu baile y dijiste adiós.
Firmeza y elegancia en el infinito de tus modos,
dulzura y peronismo en tu voz pronunciándonos;
ya quería quedarme contigo, caer si lo hacías bien,
dejar colgado junto a mi abrigo el marxismo,
mientras discutíamos si era el materialismo
o acaso el idealismo el más valiente al besarte la piel.
Pero como todas las princesas finas y educadas,
no supiste mentir con tus labios de rosa, a decir verdad,
y no era un chiste el instante en el que juraste
que viste a la muerte humedeciendo sus labios
para iniciar un baile, el de besarte…
Hoy entre la anarquía de mis cadenas
y el nihilismo de mis memorias,
sonrío al horizonte, esperando estés mirando,
considerando que tu elegancia invitaba solemnes sortilegios.
Esta es una versión revisada de mi poema "Solemnes Sortilegios" publicado originalmente el día: 02.02.2016 y escrito el día: 20.11.2015
—Messieral
MercyVille Crest, 22 de enero de 2,025 (Fecha de Revisión)

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