«Si alguna vez pierdo la capacidad de sorpresa, quiéreme; si alguna vez dejo de quererte, sorpréndeme…»
—Messieral
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«No vivo, ni escribo para agradar. Escribo como quien deja migajas en el bosque para que el hambre no se pierda».
—Messieral
«Si alguna vez pierdo la capacidad de sorpresa, quiéreme; si alguna vez dejo de quererte, sorpréndeme…»
—Messieral
Esta frase refleja una hermosa dinámica en las relaciones, donde la sorpresa y el amor van de la mano. Perder la capacidad de sorprenderse puede significar que hemos dejado de apreciar las pequeñas maravillas de la vida, y en esos momentos, el amor puede ser un ancla que nos ayuda a encontrar el camino de regreso. Por otro lado, si el amor alguna vez flaquea, la sorpresa puede revitalizarlo, recordándonos por qué nos enamoramos en primer lugar. Es un ciclo de apoyo mutuo que invita a mantener viva la chispa en la relación.
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