Hace diez años Messieral fue concebido como proyecto…
Muy pronto será revelada una gran sorpresa para ti que siempre has estado y también para ti que acabas de llegar. ¡No pierdas detalle! (2,016-2,026)

Muy pronto será revelada una gran sorpresa para ti que siempre has estado y también para ti que acabas de llegar. ¡No pierdas detalle! (2,016-2,026)

Puedo escribir el más romántico verso esta tarde. Por ejemplo, tu nombre y el mío en un cuerpo dormido que no es el tuyo y tampoco el mío… ©MESSIERAL | messieral.com Ciudad de Guatemala 8 de febrero de 2,017
Me dijeron que de escribir no se vive y no sabían que vivo para escribir, si a los veintiocho la muerte me persigue, qué más me da, ya tengo listo un verso para el fin. Si las gaviotas no se dignan a volver a esa ceremonia que toda mi vida odié, estará bien, con sus dedos…
Se enamoró de aquellos ojos grises, como se enamora el cielo de un quizás y se perdía tardes enteras en los matices de cada aroma que cedía aquel mirar; dedicaba cada segundo a contemplar el paisaje hermoso que existía en ella y él tan sólo existía para verla caminar. Sentía que el corazón le crecía…
En la simple necesidad de un beso una boca, en soledad, deletrea el deseo de la compañía que súbitamente escasea, así como la calma y el abrazo de epopeya; soledad es el verso que se redacta cuando tantas palabras, que no escapan, se acumulan dentro como se acumula la sangre dispuesta a desparramarse sobre los…
Aquella noche hicimos el amor sobre un manto de letras y más al Noroeste en su periferia escuchamos el temblor del corazón, precipitado a manos llenas, como un péndulo en trance designado, como el enamoramiento que va naciendo cerca. Y hubo tal rumor de ruiseñores en el centro mismo de la habitación, que jamás vi desteñirse…
Sabías que iba a dolerme cada uno de tus besos en el momento que decidieras detenerte; sabías que iba a angustiarme sin importar el paso de los años si no sabía de ti y de tu suerte. Sabías que en mi corazón se grabó a fuego tu nombre, ese nombre de hermoso color que mi…
Te vi en televisión, suerte de vestido y de algodón; lucías tan contenta después de la tormenta, de los besos que olvidados corrieron agonizando a los brazos de la cansada costumbre, tuya, de dudar. Y entre los adornos que en tu vida decidiste colocar, vi una lágrima perdida que no sé si era de verdad; pero…