Un Cuento de No Acabar


Sin plan,
sin prejuicios,
abordamos un tren
con rumbo prohibido;
una noche a la sombra
de la culpa más divertida.

Y en el reflejo de agosto
solíamos preguntarle a diciembre
si las noches son más hermosas que el resto
cuando la luna juega con los cometas de occidente.

No hubo tiempo que perder
ni segundos que contar,
cada beso fue sensiblemente elocuente
y cada promesa un comienzo sin final.

Sin plan,
sin permisos,
abordamos un tren
con rumbo desconocido;
una noche a la sombra
de la historia menos conocida.

No hubo tiempo que perder
ni segundos que llorar,
cada beso fue sensiblemente imprudente
y cada promesa un cuento de no acabar…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 27 de agosto de 2,018


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