Una vez en el piano hacía girar las paredes a su antojo y voluntad,
cada tecla despertaba a los ángeles y demonios por igual;
y a mí me bastaba reconocer su sonrisa primaria
al final del túnel armónico al que me invitaba a pasar…
©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 5 de febrero de 2,019

Deja un comentario