No sé de esperar pero esperé por ti una vida entera; no sé tener paciencia pero a ti te la tendré hasta el final de mis días… Porque eres la caricia hecha de brisa que configura mi buen humor, el reto afortunado y acertado que la vida ha instalado en mí para presentarme al amor.
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Ciudad de Guatemala 8 de marzo de 2,019

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